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viernes, 27 de octubre de 2023

Muy locos

Halcones y águilas,
cóndores y albatros, 
se volvieron locos.
Vuelan sin orden
ni formación.

Ángeles y querubines,
se volvieron locos.
Lanzan trozos de nubes
con textura y fuerza
de meteoritos, que hieren
y atrasan todo lo que hay.

El viento al verlos,  
enloquece también.
Sopla y gira sin cesar. 

Obligando a los árboles 
a hacer reverencias,
ya se agachan o tratan de esconderse, impotentes. 
Los arranca el remolino.

Amanece.
Convertidos en hormigas, 
una vez más, los hombres,
diminutos incansables,
lloran y cantan...

Y en su duelo...
Rescatan recogen y reconstruyen.
Salvan lo que se puede,
pero aún lloran y cantan...

Se resignan.
Trabajan incansables
Ya no se les nota el llanto,
pues sigue lloviendo
y siguen viviendo
y siguen luchando. 
Nada más grandioso. 

Las aves hoy vuelan tranquilas.
La cordura regresó al cielo,
ya los ángeles y querubines
duermen, bien regañados,
para no volver a hacer
algo igual jamás. 

La tierra se sosiega, 
para, como hormigas, 
poder deshacer
entre todos 
tal caos.



*Huracán Otis, Acapulco, Guerrero, México. 

miércoles, 25 de octubre de 2023

Otis

De tormenta tropical que era el pronóstico, pasó a huracán categoría 5. 

Gran devastación amigos. Pegó muy duro al hermosísimo Puerto de Acapulco, en Guerrero, México. 

Demasiados daños materiales, aún se desconoce el número de víctimas, que de seguro las hubo. Pues destruyó, casas, edificios, caminos, calles, carreteras. 

Permanece incomunicado. Así que todavía no sabemos del estado en que se encuentran amigos que tenemos por allá. 

Desde 1977 en que llegó el huracán Paulina no se había presentado otro tan destructivo como este. 

"Oh, Las Brisas", cantara Paul Mccartney al emblemático y bellísimo hotel de los 70s que domina desde el punto más alto, la vista de toda la bahía, que es de ensueño.  Quedaron con grandes daños importantes hoteles. 


lunes, 23 de octubre de 2023

Estar bien

El bienestar es tan fácil y ligero,
que cuando estamos bien, 
ni nos enteramos de que eso
tan natural y llevadero,
y de lo que por cierto,
nos sentimos dueños,
es lo más valioso que existe. 

Después, llegan oscuros sucesos
(propios o ajenos)
y no vemos solución.
Entramos en crisis 
y como si el sufrimiento,
nos ahuecara el corazón,
sentimos el pecho dolorido 
del inmenso vacío.

Pero en un efecto de hadas, 
algo muy diminuto
como un colibrí sacando agua 
de donde sea;
unos pájaros secando penas 
a cantos, vuelos y arrumacos
o; una colonia de hormigas, 
reconstruyendo su nido 
que anoche les arrasó la tormenta...

Todos ellos, sin decir una sola palabra,
nos dicen:

"¡Qué va!, ¡nada te ha pasado!

Nos ruborizamos
y encontramos cómo volver 
a estar de pie.




Amigos, que esas hadas lleguen a sus días aciagos.