Hay días, incluso temporadas, en que todo transcurre suave, sin contratiempos. En que nada nos duele y pudiendo gozarlo, porque las cosas salen bien, no lo valoramos. Incluso hasta renegamos exageradamente por algo en realidad nimio, como si necesitáramos que la vida nos lanzara contra las cuerdas y sentir ese chicotazo en la espalda, para entonces tomar impulso y saltar hasta el centro del ring, a la lucha por los días felices.
Cuánta complicación y hasta ingratitud. Para qué tendríamos que salir a luchar, si todo estaba fluyendo bien y solo hacia falta que nos diéramos cuenta.
Hoy puede ser un día feliz, ojalá que tengamos la sensibilidad para apreciarlo y que más adelante podamos recordarlo como este día feliz, sin que esperemos a que toquen la campana y estemos en la lona.
"Let's get ready to rumble" (expresión con que se inicia la pelea de box: Listos para empezar la función, o para dar la batalla).
*El comentario de Julio David, que me pareció tan acertado y gracioso, en la entrada anterior, dio origen a esta boxística.