Que esta sea para todos
una ¡Feliz Navidad!
Cualquiera que sea su creencia,
condición o circunstancia.
Un fuerte, cariñoso y sincero abrazo
para quienes deseen recibirlo
de mi parte.
Quién sabe qué le sucedió al ser humano, que se aficionó a llegar primero, a saltar más alto, a obtener fama, notoriedad y bienes materiales.
Lujos, viajes, satisfacciones primarias, más y más, insaciables de experiencias y superficialidades.
La humildad, la serenidad y la discreción, son consideradas como mediocridad. Pues se trata de ganar la carrera de quién presume más. Una competencia sin freno por estupideces sin sentido y que extravían.
La felicidad no necesita nada de eso.
La libertad no necesita nada de eso.
La plenitud no necesita nada de eso.
Se teme la pobreza material y se vive con una pobreza espiritual que espanta.
Comprar, comprar y más comprar, para mitigar vacíos.