Traductor :

domingo, 30 de junio de 2013

El farol


Hicieron una gran fiesta en el primer pueblo, en el que instalaron los primeros faroles de alumbrado público, de toda la historia. Y, mediante una votación -dando relevancia al aprecio y renombre- designaron a los encargados de encender y apagar manualmente, cada día, el interruptor instalado más cerca de su casa.

Eligieron a sus suplentes, para las vacaciones o cuando no pudieran hacerlo, solo por causas de fuerza mayor, no pudiendo ausentarse por más de una semana. Falta que se calificaría como grave, ya que el cargo representaba un honor para cualquier jefe de familia.

Cuentan que durante quince días, un encargado se desentendió de su tarea, sin notificación alguna, pues se prendó de una bailarina que llegó con una caravana de artistas. Ni su suplente, ni los vecinos lo ayudaron, ya que no estaba permitido hacerlo, siendo que no presentó un justificante por escrito de sus ausencias, como estipularon en el reglamento que redactaron ante notario, el día de las asignaciones. Sin derecho a ninguna defensa, lo destituyeron.   

Y su esposa lo abandonó, porque el mantener esos días su luz apagada, la llenó de vergüenza, dando motivo para que se corrieran por el pueblo todo tipo de rumores…

A ella, quien sobradamente sabía las razones, pues “la esposa engañada, aunque sea la última en reconocerlo, siempre es la primera en saberlo”, no le importó tanto el tropiezo y que llegara casi al alba, ya que hacía tiempo que la relación entre ellos era más bien simple apariencia, “que por los hijos” y demás…

Lo que no pudo perdonarle fue: Que todos los vecinos se dieron cuenta de que no había encendido su farol: ¡Eso sí fue una falta de respeto imperdonable para ella!

Así que sin ninguna contemplación, lo abandonó y después el señor también huyó del pueblo, pues lo repudiaron desde ese incidente.

Para evitar ese tipo de problemas, después inventaron el alumbrado público automatizado.

36 comentarios:

  1. Hermosa historia con profundos matices sociológicos y cuyo final no está exento de lógica.
    Me ha gustado.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bonito comentario... gracias!!!
      Fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Una reacción lógica para una "sociedad" donde el aparentar esta muy por encima del ser. Y no creo que este problema se solucione con un encendido "automático".
    Un abrazote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo lo que va dejando de funcionar adecuadamente, lo automatizan, esperando soluciones mágicas.... pero no, nada se resuelve si no rectificamos nuestra manera de vivir. Como bien sabes.
      U/n abrazon inmenso Ibso.

      Eliminar
  3. Motivos sobrados tenía la señora para abandonarle, lo del farol sería la gota que desbordó el vaso. Cultura ciudadana la de este pueblo.
    Besos Sara. ¡Felices días!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bendito percance para ella, que fue lo que le detonó la decisión... sí es muy probable que ya estuviera hasta el copete de su marido, imagínate!!!
      Besos mp y también deseos de felicidad para ti.

      Eliminar
  4. Vaya, si todo fuera tan sencillo como encender un farol para la convivencia de todos, el señor en vez de dar luz a sus problemas para solucionarlos le dio un apagón a sus próximos para dejarnos en la oscuridad.
    Y la oscuridad los llevo al destierro.

    Un abrazo Sara:)
    Lindo relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto! que te digo... pobres!!
      Gracias y te dejo un gran abrazo también.

      Eliminar
  5. Maravillosa logica, esa que tanta falta nos hace.
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nos hace mucha falta la lógica, el sentido común, el respeto y nos sirve para hacer relatos, jejeje.
      Muchos para ti!

      Eliminar
    2. Preciosa historia Sara,

      No lo sabía quien me diría que el día de hoy iba a descubrir algo nuevo.

      Muchos besos Sara.

      Eliminar
    3. Jajajaja! Sabes... Hay un pueblo pesquero por el sur de México que tiene en el centro unos postes de luz con apagadores manuales... que se quedaron de otras épocas, por supuesto que no se usan ya... pero cuando lo visité me pareció tan divertido, que el recuerdo de ese pueblo me dio el pie para este relatillo.
      Gracias por tu comentario, amiga. Muchos besos.

      Eliminar
  6. ¡Hasta dónde nos llevan las infidelidades, Sara! No sólo deja a su mujer sino a todo un pueblo sin disfrutar de su invento. Invento que era su trabajo y su medio de vida. Esta es casi siempre la consecuencia de la transgresión de un contrato. Aleccionador relato de prosa rítmica y atractiva.

    Un fuerte abrazo, querida Sara.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Antonio! por lo general ese tipo de faltas, perjudican a más gente de la esperada. Bellisimo comentario!!
      Fuerte abrazo!

      Eliminar
  7. jajajajajja, que buena historia, gracias por compartirla

    Abrazos

    Isaac

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra mucho que la hayas disfrutado!!! jajajaja.
      Besos, Isaac.

      Eliminar
  8. Me encanto!!!!!!!!!!

    La de señoras que se aguantan muchas cosas solo por "el que diran"

    Cariños

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y por conveniencia económica también... otras por miedo.
      Besos.

      Eliminar
    2. De ahi la importancia que desde pequeñita a las niñas se les enseñe lo que valen y que nadie tiene poder sobre ellas,sino ellas mismas.
      Lento proceso pero algún día dará sus frutos.
      Otro,en que las mujeres sepan ser "amigas" "compinches" no competidoras!!!!!!!!

      Un abrazo

      Eliminar
    3. Totalmente de acuerdo contigo en ese aspecto... Y a los varoncitos también, hay muchos casos en que ya se invirtieron los papeles de muy fea manera.
      Otro abrazo, Abu!!

      Eliminar
    4. Si por supuesto a los varoncitos desde pequeños,en realidad no me expres bien.


      Pero te soy sincera,mientras las mujeres no sepamos ser compincheras,nos olvidemos de ser tan territoriales,más demorará.

      Cariños

      Eliminar
  9. Hola mi querida Sara.
    Tu relato deja una buena enseñanza, la de mantener prendida la lucecita del amor.Un besote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pensé que la historia oculta de la invención de la luz automatizada.... jajajaja!
      Besos.

      Eliminar
  10. A la señora le vino bien lo del farol. Fue una manera suave de perderle de vista.
    Sara, un abrazo lleno de luz.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal parece que sí, jajaja!
      Gracias por tu abrazo lleno de luz, igualmente!

      Eliminar
  11. A la mujer le importó más los comentarios de la gente que la pérdida del marido, jajaja. No debía de ser muy bueno el hombre.
    Un abrazo, Sara.

    ResponderEliminar
  12. Sabia decisión la de automatizar el alumbrado público, así evitarán futuros "faltamientos de respeto".

    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin evidencias, no más faltamientos, jajaja! Ojos que no ven...
      Besos.

      Eliminar
  13. Con luz, mantenimiento de las apariencias; sin luz, revelación de la realidad. ¡Qué paradoja!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya ves que nunca faltan las paradojas, jajajaja!
      Besos.

      Eliminar
  14. Con el alumbrado publico ni quien se entere de las traiciones.


    Bonito relato.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y así se fueron automatizando las cosas... hasta que casi convertirnos en autómatas también, jajaja!
      Fuerte abrazo, Malque!!

      Eliminar
  15. Gracias Toro.... yo creo qie sí.
    Besos.

    ResponderEliminar
  16. Me da pena que su amor se hubiera consumido ya como una vela, por la mujer... pero también siento pena por él. En el estado de enamoramiento es fácil olvidarse de las cosas.
    Un relato sencillo pero muy complejo. Se palpan muchas emociones.
    ¡Un beso!

    ResponderEliminar

¡Gracias por tu comentario y tu alegría!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...