Era la encargada de la bodega de un gran bazar de beneficencia, donde pronto obtendría su jubilación.
Una labor aburrida, solitaria y extenuante, pero la necesidad la capacitó para disponer hasta de pesados menajes completos sin ayuda y, de montañas de ropa, en las que hubiera podido desaparecer.
De los fallecidos, era común recibir el total de sus pertenencias...
Así, llegó un escritorio, lleno. "Vaya gente, ni siquiera tuvieron la delicadeza de conservar o destruir sus documentos personales." Se dijo, mientras lo vaciaba de papeles, actas, credenciales, certificados, un título universitario, fotografías, cartas...
Lo hacía casi sin ver, por no violar la intimidad de alguien desaparecido, no obstante que los deudos la habian dejado expuesta.
Pero cuando iba a llevar todo a un contenedor para basura, vio una foto de ella, en la que estaba abrazada a un caballero. Muy jóvenes y alegres.
"No puede ser" Nunca volvió a saber de él, después de que se fue a estudiar a la capital. Revisó las fotos y los documentos. Sí, era él. Lloró con profunda pena. Tomó las cartas, "son todas... ¡para mí!", gritó. "La que se quedó soltera. La que jamás volvió a salir con nadie. La que cargó con todas las obligaciones de la familia al morir papá y... la que jamás volvió a amar, ni se acordó, ni tuvo tiempo. Y la que viene a enterarse de tu muerte ¡Así! No, no puedo con tanto." Nunca antes había reparado en su situación.
Consiguió quedarse con esas pertenencias de él y en su casa leyó las cartas tapizadas de amor, ternura y sueños. Estaban numeradas. En el último sobre, solo había una nota: "úsalas, son tuyas" con una dirección y unas llaves.
No se atrevía a ir. Leía de nuevo las cartas. En todas él le reiteraba su amor puro, dulce, el sueño de volver a verla. Ella pensaba ¿Para qué ir? ¿Qué encontraré? ¿Por qué no regresaste, si tanto me querías? ¡Yo te amaba!
Pasaban los días y no se atrevía.
Cuando se jubiló, después del austero festejo, inmersa en una espiral emocional y de dudas; se decidió a ir al domicilio.
Era una casa. Quiso desistir, se alejó, pero se detuvo y regresó. "Que sea lo que tenga que ser".
Abrió y entró muy temerosa. La casa estaba totalmente amueblada. Parecía que la ocupaban.
Abrió y entró muy temerosa. La casa estaba totalmente amueblada. Parecía que la ocupaban.
Era él... vivo. A pesar de lo que también soportó, durante su desaparición forzada.
Un cuento hermoso, un final mágico, ojalá hubieran mas finales de esos, Gracias preciosa te mando un abrazo y unas violetas
ResponderBorrarMuchas gracias, Ester. Están preciosas las violetas, regalazo.
BorrarUn abrazo.
Hermosa historia, lástima que demorara tanto la visita.
ResponderBorrarBesos.
Las desapariciones forzadas suelen ser muy largas o para La eternidad, tuvo suerte.
BorrarBesos.
Ojalá todas las historias reales terminaran como este cuento. Pero cuentos de estos por desgracias se dan menos.
ResponderBorrarBesos.
Nunca terminan así, es tragedia sobre tragedia.
BorrarBesos.
Qué sorpresa. Un beso
ResponderBorrarFinal feliz. No pude dejar triste, ya bastante lo era la historia.
BorrarBesos.
Hola Sara, nos has dejado una hermosa historia. Cuando dos alma esta destinada a estar junta, da igual el tiempo que hayan esto separada al fina hay amores que trasciende tiempo y espacio.
ResponderBorrarAbrazos!!!
Si los hay. Sobreviven a pruebas demasiado duras y el amor permanece.
BorrarBesos, Cristina,
El destino está escrito, el tiempo y la distancia no son nada cuando dos almas tienen que estar juntas, un abrazo Sara!
ResponderBorrarParece ser que asimismo fue con este par,
BorrarMaría Cristina.
No podía terminar mejor el cuento, a parte de …"y vivieron felices y comieron perdices"...jajaja
ResponderBorrarBesos y salud
Jajaja... así vivieron. Muy felices, ya les tocaba serlo.
BorrarBesos, Genín.
Maravilloso legado para un estupendo final.
ResponderBorrarUn abrazo.
Gracias, Rafael. Un abrazo.
BorrarQue interesante relato, sería hermoso que siempre hubiéramos un final feliz, gracias.
ResponderBorrarAbrazo
Siendo tan tristes los finales en la realidad, en la ficción que sean felices : ) a ti, gracias.
BorrarAbrazo.
Me ha gustado mucho tu relato con ese final inesperado pero feliz.Besicos
ResponderBorrarMe alegro mucho, Charo. Gracias.
BorrarBesos.
Un final totalmente impredecible, yo según iba leyendo había forjado un par de finales distintos al tuyo, pero este sinceramente me ha encantado, aunque me ha dejado pensando el por qué de la reclusión.
ResponderBorrarBesos
Me alegra que te haya sorprendido el final. Y me creas la curiosidad de saber el porqué de su desaparición forzada.
BorrarBesos.
Podrían hacer una buena película de tu relato, me ha encantado, un abrazo.
ResponderBorrarOh... Muchas gracias, Mari Pi. Es una flor hermosa hacia esta historia.
BorrarBesos.
Final no esperado, totalmente sorprendente, pero muy original y feliz.
ResponderBorrarTu imginaión supera la de cualquier escritor de primera.
Me ha gustado mucho, Sara y te mereces un aplauso.
Ramitos de estrellas ansiadas.⭐⭐⭐🌠
Esperemos que sí sea final feliz...
BorrarMuchas gracias, Unos ramos llenos de esplendor!
Besos anisados de azul.
Hola Sara!!! Qué buena historia!! Qué buen remate!! El estilo que me encanta!! Te mando un cariñoso abrazo desde Paraná, Entre Rios,Argentina. LA TIA LELE.-
ResponderBorrar¡¡¡Haydée... alegría grande la que me das con esta visita, esta sí es sorpresa. Muchas gtacias!!!
BorrarRecibe un abraxo igual de cariñoso. : )
Bonito relato con final feliz.
ResponderBorrarUn abrazo
Muchas gracias, Manuel.
BorrarAbrazo.
Un relato muy tierno y original por su final inesperado. Un beso.
ResponderBorrarMuchas gracias, Mara. Un abrazo.
BorrarDulce relato . Hay esperanza en su final.
ResponderBorrarUn abrazo.
Podría ser un final de esperanza, si acaso logran superar ambos lo vivido antes de ese encuentro.
BorrarBesos, Amalia.
Un final nada esperado y muy tierno, espero recuperen el tiempo alejados.
ResponderBorrarSaludos
Muchas gracias, Conxita. Te dejo un abrazo.
Borrar¡Que hermosa historia! Sería bueno que en la vida real existieran finales así, ta románticos.
ResponderBorrarmariarosa
Somos románticos los humanos. Preferimos pensar en el lado positivo. Nadie pensamos en la posibilidad de que en el encuentro empezará un infierno para ambos, después de algo tan traumático como una desaparición forzada de él y una vida sin satisfacciones de ella. Qué bueno, Ojalá que no.
BorrarUn abrazo.
Igual que nuestra amiga Amalia me he quedado preocupado por la vida de ambos más allá del encuentro. Será la verdadera prueba, la que espero los haga felices.
ResponderBorrarMe encantó el relato.
Abrazos.
Las mayores pruebas llegar quizá cerca de los momentos más sublimes.
BorrarFuerte abrazo.
Un relato lleno de sabor a vos
ResponderBorrargracias
Gracias te doy yo a ti, tras años de estar cerca.
BorrarUn beso.
Holaaaa mi Sarita guapa que me ha gustado mucho esta historia que guay estaba vivo y se encontraron es un final de los que me gusta, soy romántica imagínate jajaja mi niña besitosssssssssss de con cariñoooo poco a poco os voy visitando
ResponderBorrarSé que eres romántica y positiva. Me encanta que seas así.
BorrarUn abrazo muy grande.
Final redondo.
ResponderBorrarMuchas gracias, Anuar. Un gusto recibir tu visita.
BorrarSaludos.
Que lindo, como sea el suspenso hasta encontrarse de nuevo ...volver a mirarse y si al fin comprender
ResponderBorrarsi valió la pena sostener un amor en el tiempo...si esa lucha al fin sella
lo mejor que tiene cada ser humano, ser fiel a sus esperanzas.
Ojalá, preciosa... que mo sabemos lo que les separen los "hubieras" y los habremos. Esperemos que vayan hacia el futuro sin condicionantes graves.
BorrarUn abrazo de anís.
Qué historia tan bonit ay tan romántica. A veces nos reencontramos de la manera más inesperada.
ResponderBorrarLa vida da muchas sorpresas. Gracias, Tawaki.
BorrarUn abrazo.