Yo no sé si pasamos por la vida, o la vida pasa por nosotros. A veces tan sutil como ondas que subliman de una delicia musical, dejándonos notas de entusiasmo, ensoñación y ternura.
Yo no sé, si la vida nos pasa por encima, como cien caballos desbocados, reduciéndonos a una parte ínfima de polvo. Insignificantes vestigios, menos que nada; pero aun así, lastimados, agonizantes. Una película transparente sobre el suelo que pisábamos con tanto garbo.
Pues, en temporadas, andamos por la vida como la estrella principal de la pasarela. Erguidos, orgullosos, estupendos, imposibles de ser ignorados, atractivos, imanes, muy nosotros, muy dueños.
Y en temporadas, incapaces siquiera de arrastrarnos por los márgenes, las orillas por donde nadie que pudiera aniquilarnos transite.
Es que no queremos más desprecio, violencia o peor aún, lo que más hiere: indiferencia y desdén.
No sé si pasamos por la vida o ella por nosotros. Pues a veces es... Y otras... Pero siempre algo muy fuerte se siente y los ojos lo revelan, con brillo o humedad (y una que otra inundación).
Creo que de joven uno pasa por la vida y cuando va dejando de serlo la vida empieza a amenazar con pasarte por encima hasta que finalmente un día te atropella.
ResponderBorrarBesos.
Excelente texto poetico, parabens adorei ler e passar por aqui, vou daqui muito mais rico... adorei
ResponderBorrar¡Así es! hay veces que la vida nos pisotea y otras nos ponemos el mundo por montera. Es una sabia reflexión la que acabas de hacer.
ResponderBorrarFeliz día
Pues pensándolo así como dices, podría ser algo mutuo.
ResponderBorrarDe todas formas si llegado ese momento tan indeseado, el cual nos pisa con una losa, y volvemos a renacer como yo lo creo, entonces pisamos de nuevo a la vida, y ella a nosotros, un pisar mutuo pienso yo.
Para reflexionar y cada cual tiene la suya.
Un placer estimada Sara.
Un fuerte abrazo