Erigimos una muralla;
inconcebible para mí,
que vivía en el modo: “nosotros”.
Siendo que tú simplificaste:
Dos es igual a “yo”.
No recuerdo cuándo fue,
que me miraste por
última vez.
Ni tampoco estoy al tanto,
cuándo y por qué, lo consideré normal.
La indiferencia y el abandono
son lo que hoy tengo más de ti.
En este lapso,
se me gastó tu cara, tu ser,
tu cuerpo y el embeleso.
Nos dominó el silencio,
o enmudecimos,
o morimos…
¡No lo sé!
¡No lo sé!

