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viernes, 20 de marzo de 2015

Trol

De niño fue apocado, muy tímido, sin capacidad para socializar, como resultado del ambiente hostil e indiferente que lo rodeaba. Cuando veía a otros divirtiéndose, él acumulaba rencor y solía soñar con el día en que se inventara la comunicación cibernética, para desde allí vengarse globalmente, a través de redes sociales o blogs, escudado en el anonimato. 

Décadas después, ya tiene la oportunidad anhelada, pero su ofensiva carece de recursos hirientes -lo que exige más calle que ingenio, cosa que el pobre no tuvo- Así que no ha logrado tampoco traspasar la indiferencia por esos medios.

Cuando sin más, le bloquean o le borran sus comentarios. Regresa y agrega rabiosas parrafadas de sarcasmos, burlas y más ofensas, creyendo que esa vez sí herirá... pero no lo logra. Y su condición de ofendido (ignorado) sigue en aumento.

Ahora ensaya en jueguitos de guerra y ya obtiene los puntajes más altos. Sueña con ilusión en acabar con el mundo. 

Nota: Sin imagen esta entrada,
porque a nadie le ha interesado
tampoco fotografiarlo.