Me atinó un recuerdo
fugaz, como un flecha
o un dardo apache,
al mero centro del corazón,
de la niña de mis ojos.
Y me ardió
y se me desbordó
su llanto.
Fue un recuerdo lindo,
entrañable,
de los de risa y cariño,
por el que esa niña,
de mis ojos
se quebró en fracciones.
Alfileres, que rasgaron
también mi corazón.
Y no pude decir:
"Es que me cayó una basurita
en los ojos."
Porque me escoció
todo el cariño perdido.
Por qué... si estaba perdido
y lo perdido ya no existe.
Esa inexistencia
quebró a la niña.
A dónde te fuiste,
al echarme de tu vida.
Tan bien que nos queríamos...
Cuando eras mi ídolo,
y yo tu carnalita.
Traductor :
sábado, 19 de mayo de 2018
jueves, 17 de mayo de 2018
A caminar
El otro día, invitó nuestra amiga Ester, de "Autodidacta", a que dijéramos en qué somos buenos.
Yo no supe qué decir, por más que lo pensé y solo salí del paso.
Pero, ahora me acuerdo de que soy no sólo buena, sino muy buena para caminar. Me gusta. Prefiero ir caminando a lo que me queda accesible... y a veces, a lo lejano también.
Extraño a María, una amiga que tuve en la edad de la secundaria que vivía por mi casa. Salíamos a pasear al centro de la ciudad, conseguíamos con las mamás dinero para los colectivos.
Pero, decidíamos irnos caminando, para con ese dinero mejor comprarnos unos helados. Qué placer, Una hora y media aprox. de ida, todo lo que caminábamos en el centro. Antes íbamos por Ana Rosa, porque había que pedir permiso a su tía que era extremadamente estricta, pues los papás de Ana vivían en un rancho y la tía se trajo a tres sobrinos para darles estudios. Hoy entiendo lo loable de su responsabilidad y su preocupación de que no les sucediera nada malo, cuando entonces nos caía re mal.
Y la teníamos que acompañar de regreso, para entregarla a la tía... ¡qué lata! Pero Ana bien lo valía, ella vivía más allá del centro. Otros 15 minutos.
Luego el regreso nuestro, antes de las 21:00. Si se nos hacía tarde, dos cuadras corriendo y una caminando. Pero llegábamos puntuales.
A veces íbamos, caminando a caminar, a La Deportiva, un parque lejos de casa. Foto al final.
Cuántos chismes, ilusiones sueños y planes en esas caminatas... Imagínense en la edad de la punzada. Que si me gusta Fulanito, que si Perenganito, que si qué estudiaremos, etc. jaja.
Invité a un amigo que vive en Madrid a que fuéramos a caminar. Imaginariamente, claro, cada uno en su lugar, pero juntos. Y me respondió que sí, pero siempre que fuera con rumbo definido.
Me quedé triste, porque "Caminante no hay camino... " y porque me gusta ir a caminar, por decir, una o dos cuadras como plan y terminar yendo a kilómetros, que de regreso duelen los últimos pasos antes de llegar a casa y claro, siempre en el camino de regreso, un helado de premio. Acá les decimos nieve a los que sirven en cono (barquillo) y paleta helada, a las que tienen palito.
¿Quién se apunta? ¿Vamos?
Yo no supe qué decir, por más que lo pensé y solo salí del paso.
Pero, ahora me acuerdo de que soy no sólo buena, sino muy buena para caminar. Me gusta. Prefiero ir caminando a lo que me queda accesible... y a veces, a lo lejano también.
Extraño a María, una amiga que tuve en la edad de la secundaria que vivía por mi casa. Salíamos a pasear al centro de la ciudad, conseguíamos con las mamás dinero para los colectivos.
Pero, decidíamos irnos caminando, para con ese dinero mejor comprarnos unos helados. Qué placer, Una hora y media aprox. de ida, todo lo que caminábamos en el centro. Antes íbamos por Ana Rosa, porque había que pedir permiso a su tía que era extremadamente estricta, pues los papás de Ana vivían en un rancho y la tía se trajo a tres sobrinos para darles estudios. Hoy entiendo lo loable de su responsabilidad y su preocupación de que no les sucediera nada malo, cuando entonces nos caía re mal.
Y la teníamos que acompañar de regreso, para entregarla a la tía... ¡qué lata! Pero Ana bien lo valía, ella vivía más allá del centro. Otros 15 minutos.
Luego el regreso nuestro, antes de las 21:00. Si se nos hacía tarde, dos cuadras corriendo y una caminando. Pero llegábamos puntuales.
A veces íbamos, caminando a caminar, a La Deportiva, un parque lejos de casa. Foto al final.
Cuántos chismes, ilusiones sueños y planes en esas caminatas... Imagínense en la edad de la punzada. Que si me gusta Fulanito, que si Perenganito, que si qué estudiaremos, etc. jaja.
Invité a un amigo que vive en Madrid a que fuéramos a caminar. Imaginariamente, claro, cada uno en su lugar, pero juntos. Y me respondió que sí, pero siempre que fuera con rumbo definido.
Me quedé triste, porque "Caminante no hay camino... " y porque me gusta ir a caminar, por decir, una o dos cuadras como plan y terminar yendo a kilómetros, que de regreso duelen los últimos pasos antes de llegar a casa y claro, siempre en el camino de regreso, un helado de premio. Acá les decimos nieve a los que sirven en cono (barquillo) y paleta helada, a las que tienen palito.
¿Quién se apunta? ¿Vamos?
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