5:15 Despertar y preparar desayuno.
5:45 Arrear gente (despertar y apresurar) para desayunar juntos. Platicar lo que se pueda, si es que alguien puede articular palabra.
6:00 Tender (hacer) camas, lavar trastos, trapazo a cocina, sacar basura, despedir marido e hijos.
7:00 Regaderazo y arreglo.
7:45 Salir a madre a trabajar.
14:00 Comer en el trabajo.
14:30 Regresar a las actividades del trabajo, concluir antes de las 17:00.
17:00 Salir, aunque al jefe no le guste que sea en punto y no haya terminado todos los pendientes.
17:30 Pasar al súper por cosillas, siempre más huevos :)
18:30 Llegar a casa y lavar algo de ropa. Planchar.
19:00 Ir al mitin, al plantón, manifestación, a la junta vecinal o derivados.
20:00 Mentar madres por Twitter a políticos. Y enterarse de noticias. Responder whatts a familia y amigos.
21:00 Preparar y cenar... platicar algo con la familia, si alguien puede hacerlo con brevedad y que no tense el momento de los sagrados alimentos.
21:30 Lavar trastos. Barrer, trapear, lo que haga falta.
21:45 Ya no responde ni cuando le dicen ¿qué te pasa... andas muy seria hoy? O pendejadas por el estilo.
22:00 Besar a todos. Dormir, tratando de soñar algo en extremo agradable, para recargar pilas, rezando antes, agradeciendo la belleza y bendición del día vivido y deseando que la noche transcurra en calma en la calle, para no tener que despertar... a asilenciar vecinos, ahuyentar ladrones o hacer corajes con policías cómplices y pelmazos.
...
5:00 cu cú, cu cú, otro día ya a punto de empezar.
*"Lo bueno que tú tienes horario corrido en tu trabajo y te rinde el tiempo" (hay quienes no y por eso lo dicen).
** "Siquierita, tú trabajas y no es tan pesado" (creerán que la casa se hace sola, al trabajar fuera).
Pero, las que trabajan fuera, envidian a las que no salen de su casa y las que no, a las que sí.
Traductor :
martes, 19 de junio de 2018
jueves, 14 de junio de 2018
Echen las trancas
- Ya regresan, Alma Gracia, están muy cerca, siente cómo vibra el suelo. A cerrar ventanas. Ve y ordena a los criados que cierren todo y que echen bien las trancas. Por Dios, muévete, no te quedes nada más viéndome.
- Tranquila, Bis. No te alteres, son los insurgentes, luchan por el pueblo... andan haciendo justicia.
- No digas tonterías, no creas en cuentos. Son bandidos, desgraciados criminales. Y realiza ella, lo que pidiera a la bisnieta.
Alma Gracia la sigue y la observa apresurando a los empleados, para que aseguren la hacienda.
- Hay que encerrarnos, conduce a Alma Gracia hacia su recámara. Prepara un rifle, arrastra un sillón hasta la puerta, saca su rosario y se sienta a rezar.
Alma Gracia, se queda frente a su bisabuela, al borde de la cama. Es enloquecedor el trotar de caballos que zanjan la noche, más los gritos y relinchidos alrededor de la hacienda... y cuando finalmente dinamitan la puerta principal, despierta.
. . .
Alma Gracia, se levanta sudorosa y desde la ventana de la cocina de su pequeña vivienda, deja al tiempo en la libertad de arrastrar por media calle, la negrura nocturna con su sueño recurrente, con la bisabuela que ella no conoció.
El chirrido de la cafetera la hace estremecer. Se alista y sale a la esquina donde aborda el transporte a la fábrica, construida en los terrenos de aquella hacienda que usurparon a su bisabuela, donde ahora Alma Gracia, no obstante contar con estudios universitarios, es una obrera más.
- Tranquila, Bis. No te alteres, son los insurgentes, luchan por el pueblo... andan haciendo justicia.
- No digas tonterías, no creas en cuentos. Son bandidos, desgraciados criminales. Y realiza ella, lo que pidiera a la bisnieta.
Alma Gracia la sigue y la observa apresurando a los empleados, para que aseguren la hacienda.
- Hay que encerrarnos, conduce a Alma Gracia hacia su recámara. Prepara un rifle, arrastra un sillón hasta la puerta, saca su rosario y se sienta a rezar.
Alma Gracia, se queda frente a su bisabuela, al borde de la cama. Es enloquecedor el trotar de caballos que zanjan la noche, más los gritos y relinchidos alrededor de la hacienda... y cuando finalmente dinamitan la puerta principal, despierta.
. . .
Alma Gracia, se levanta sudorosa y desde la ventana de la cocina de su pequeña vivienda, deja al tiempo en la libertad de arrastrar por media calle, la negrura nocturna con su sueño recurrente, con la bisabuela que ella no conoció.
El chirrido de la cafetera la hace estremecer. Se alista y sale a la esquina donde aborda el transporte a la fábrica, construida en los terrenos de aquella hacienda que usurparon a su bisabuela, donde ahora Alma Gracia, no obstante contar con estudios universitarios, es una obrera más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

