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lunes, 31 de enero de 2011

Un solo tordo basta

 Un solo tordo muerto es suficiente para que sintamos pesar,  quienes amamos la naturaleza. Ya bastante difícil es para las aves sobrevivir a las inclemencias del tiempo, todas las secuelas del calentamiento global, agregado a su lucha natural, contra las especies animales depredadoras; para que también manos irresponsables de gobierno, atenten contra sus vidas, mediante la autorización del empleo de químicos inadecuados para ellos.

Cientos de tordos muertos en La Ciudad Deportiva, sitio tan visitado siempre, por aves de todos tipos, donde acostumbraban hacer sus escalas, anidar, o simplemente tener sus flirteos, con las aves locales. Sitio donde podían sentirse libremente aves, seguros y bien acogidas, deleitándonos con su belleza y con su existencia.

Los deportistas y la gente que acostumbrábamos caminar entre esas veredas, ya cada vez somos menos, por el miedo a los atracos y a las malas sorpresas. El veneno, ya afectó a las aves también. El pasto, si todavía está muy verde y los árboles.

¡A sobrevolar esta tierra pájaros! ¡No se detengan! Ni como escala, es recomendable Chihuahua para ustedes tampoco. Tal vez si traen aves chinas, esas si sepan que hacer para sobrevivir, a las malas aplicaciones de productos y a los malos gobiernos. ¡Alerta roja! espero que alguien les informe, porque no creo que ellas entren a mi blogsito, ojalá que alguna paloma mensajera de Bélgica lo haga y pueda alertar a las demás.

¡Caramba! Ni en los parques podemos sosegarnos un poco. Salimos para dejar de pensar y nos encontramos con devastación, para quebrantarnos más… y para perder el aliento otra vez.  

No encuentro la forma de sacar a Guango de su depresión, La Deportiva era su parque predilecto y justamente él, encontró los cadáveres de tordos. Lo tengo viendo a Pocoyó, para ver si logro que olvide el asunto.

sábado, 29 de enero de 2011

Mexicanas Enormes

Qué nunca olvidemos la grandeza de espíritu y corazón tan sensible y solidario que México tiene en sus mujeres, dispuestas siempre a dar, a veces hasta todo con lo que se cuenta, convencidas de que  "Dios prevée" y con una gran esperanza en que las cosas mejoren, como hormiguitas... poquitas... solitas, las más de las veces, con impulso propio, un mucho incomprendidas y sin ningún el respaldo, de los responsables de equilibrar la balanza. 

Admiro mucho a las veracruzanas, son tan fuertes, tan luchonas, tan solidarias. Mi amiga Cris es una de ellas, y me honra mucho el lugar que me ha dado, digna representante de su Estado. Tan maravillosa como malhablada, con un corazón de oro... Qué no lo sepa, para que no me reclame su I Ching, que le tomé prestado desde hace 7 años, pero ella dice que le robé... Pienso regresárselo... Algún día.

Son mujeres tan necesarias, como Claudia, en Chiapas, que me mandó este link muy tempranito. ¡Gracias Claudia! Fue el medicamento que necesitaba mi alma.

Tú que hoy llegaste a visitarme, inspírate en el video, no lo dudes, ayuda mucho verlo. Pertenece a El País:


Da enter en "Inmigrantes moscas".


jueves, 27 de enero de 2011

Almas de Aerosol


Amanecen acurrucados, a la luna, al polvo, a la calle. Con el spray en la mano, cómplice opinador de bardas y paredes, que gritan las inscripciones, a todos los transeúntes. 

 

De día hacen de franeleros,  de vendedores en los cruceros, de cuidadores de coches, de pordioseros, de indigentes. Casi todos de ladrones, viendo la oportunidad. Juntan de peso en peso, para sus pases milagrosos, que les dejen llegar al final de la jornada, al sitio sin hambre, sin frío, sin odio y sin tantos temblores. Se comparten todo, entre todos los “brodis”.

 

¡Allí están siempre! Cada moretón, cada arruga, cada deformidad, cada temblor, cada mirada de desprecio, los desquitan cuando están bien arriba, contra todo lo que encuentran, contra las latas vacías de spray que suelen explotar. Celebrando el estruendo, con risotadas irrefrenables.

 

No le hacen daño a nadie, si no es necesario. Quisieran estudiar, tener un mejor trabajo, no recurrir a la droga para sentirse bien. Pero es lo único que conocen, desde chiquitos, desde que hicieron su familia entre ellos. Desde su primera huída, desde su primer grito recibido, o el primer golpe mal puesto. Desde que pisaron mal el mundo.

 

Dejan testimonio en cada pared, si está limpia y recién pintada ¡qué mejor!, como si fuera un lienzo preparado especialmente para ellos. Aprovechan la noche o cualquier momento en que la gente no los ve… La gente nunca los ve, aunque los tengan de frente. 

 

Por eso, ellos firman, así se burlan, así existen, en las paredes que manchan, igual como a ellos les mancharon sus vidas, con el permiso de todos. Ojo por ojo, igual a humillación por graffiti. ¡Su chida venganza! Y la barbarie continúa... No me refiero a ellos, sino a nosotros,  ¿a quién le importa?... Silencio... Nadie dice: ¡Yo!, como siempre, como con  toda la inmundicia que tragamos a diario. Parece que ya nos gusta.