Traductor :

lunes, 14 de marzo de 2011

El Amor





El amor hace que el más duro de los esfuerzos

parezca tan leve cuanto una pluma.

Cuando hay amor, el alma está llena de una energía

especial y todo trabajo parece ser fácil.

El amor funciona como un ascensor, que permite subir

muchos  pisos sin más esfuerzos que pulsar un botón.

Cuando no hay amor, es como subir veinte pisos en una escalera.

Así que, experimenta el amor total el día de hoy.


         Madre Teresa

Oda a las papas fritas



Chisporrotea
en el aceite
hirviendo
la alegría
del mundo:
las papas
fritas
entran
en la sartén
como nevadas
plumas
de cisne matutino
y salen
semidoradas por el crepitante
ámbar de las olivas.

El ajo
les añade
su terrenal fragancia,
la pimienta,
polen que atravesó los arrecifes,
y
vestidas
de nuevo
con traje de marfil, llenan el plato
con la repetición de su abundancia
y su sabrosa sencillez de tierra.

 

Pablo Neruda

viernes, 11 de marzo de 2011

No sé si pueda perdonarlos


Cuando recuerdo todos sus incendios de pozos petroleros, que tanto me enferman;

Cuando me ensordecen los lamentos de ballenas, orcas, delfines y tiburones, batiéndose indefensos, contra la barbarie de su codicia;

Cuando me asfixia en todos mis amaneceres,  la fetidez de los cadáveres de las especies pequeñitas, baratas y discriminadas por sus mercados, reducidas a basura;

Cuando el paso de sus embarcaciones arrasa con, caballitos de mar, moluscos, algas, mariscos, corales, desmantelando su hábitat, construido durante siglos;

Cuando cuento cada vez menos focas que acuden a la merienda;

Cuando no regresan nunca más, las tortugas que salen a desovar;

Cuando me despiertan de súbito las gaviotas, flamencos y pelícanos, al caer muertos por ingerir plásticos, vidrios, hidrocarburos, productos químicos, confundidos entre sus alimentos predilectos;

Cuando escucho sus carcajadas, por lo que me descalabran, con cada especie que me arrebatan;

Cuando tengo que apretarme al acercarse aviones, helicópteros, submarinos, explosiones, tratando de ceñir a todos mis hijos juntos, para cuidarlos de lo que ustedes llaman deporte, exploración,  negocio o guerra;

Cuando recibo todos los drenajes contaminados y tóxicos de todos sus desechos y  experimentos letales, no reciclables, no absorbibles, no digeribles;

Cuando el llanto de sirenas eternamente enlutadas, me sobrepasa;

Cuando mi vaivén ya no me sirve para mantener la calma;

Es cuando la ira me posee y traspaso diques, muelles, escolleras, en un solo rugido dejo escapar todo mi dolor contenido, para buscarlos, encontrarlos, ridiculizarlos y convertirlos en humanos desmoronables, diminutos, tan insignificantes, como lo he sido yo con todos mis huéspedes, para ustedes ¡Siempre!

Lo siento, pero... No sé si pueda perdonarlos,

El Mar