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miércoles, 8 de junio de 2011

Un año de Sabor Anís Estrella


Hoy cumple un año mi blog,  y es un gran motivo para celebrar. Llega con 50 entradas menos, que fueron las primeras y que eliminé, porque en el camino cambié mi objetivo y es algo de lo que también me alegro. 

Empecé desahogando lo que me causa impotencia de mi país: los políticos y la corrupción, que es casi la constante en todos los países. Paulatinamente, se convirtió en un sitio misceláneo y más positivo, porque la queja y la lamentación, no conducen a ninguna parte.  Además, reafirmé mi profundo amor por México. 

Tengo pocas entradas, visitas, comentarios y seguidores. Es un blog pequeño, porque yo soy una persona sencilla, con mucho amor, pero poca influencia. Precisamente por eso, percibo mi alegría tan intensa.

Gracias a l@s amig@s bloguer@s, que me han mostrado sus formas de pensar, sentir, decir, a veces diferentes, a veces parecidas, pero siempre abiertas y bien intencionadas. 

Tanto, que hasta me han quitado el tabaco, sin que yo lo sospechara. Considerando tan solo eso, ya valió bastante y lo agradezco infinitamente a tod@s los implicad@s.

Disfruté mucho al escribir cada entrada y al recibir cada comentario tan generoso. 

Gracias Google. 

Gracias Dios, por estar también en los blogs. Me siento muy afortunada y consentida, pues he recibido muchísimo, sin imaginarlo. 

martes, 7 de junio de 2011

Comunicación efectiva


“Se agudiza la crisis”…
“Las tasas de desempleo”…
“El autoempleo,  bla bla”…
- ¡Es lo mismo!

- Se acabó la leche,
   subió el azúcar y el pan…
- ¡Papá! Necesito zapatos,
   y el dinero de…

“Reunión Cumbre para”…
“Se  fomenta el turismo”…
“Mayor Inversión Extranjera”…
-¡Palabrería!

-Me despidieron…Hubo recorte,
 ¿Cómo pagaremos este mes?
- No le cambies de canal,
   va a salir lo de…

- El vecino se suicidó ayer,
   comentó una vieja en la tienda.
- Estoy embarazada otra vez.

- ¡Pobre viejo! No tenía con quién hablar…
  Dicen que por eso se liquidó.
- ¿Qué dices mujer?
- Nada amor… ¿Que si ya quieres cenar?

lunes, 6 de junio de 2011

Un hombre, cualquier día

Cualquier día, se asomó por la ventana, pasaba mucha gente apresurada, sin trabar relación, con rostros inexpresivos.

El hombre quiso llamar su atención, pero todos pasaban de largo, sin verlo.

Deben estar jugándome una broma, se dijo, para confundirme, mañana serán igual, mis amigos.

Los esperó la tarde siguiente, pero por su portal, nadie pasó. Un silencio total, sin vestigios de vida, la ciudad vacía.

Algo desconcertado, se fue a dormir temprano, soñó tanques de guerra cruzar, frente a su casa, al amanecer.  Despertó.

Se fue a bañar de inmediato, para aliviar su sobresalto. Estaba enjabonándose, cuando escuchó patrullas y sirenas, muy cercanas: otra vez, Dios mío.

Sin desayunar salió a hacer gestiones pendientes, estaba de vacaciones y aprovecharía el tiempo para todo; encendió su coche, entró a a una oficina, no había filas. Salió pronto.

Se dirigía hacia su coche, no estaba, ni el estacionamiento, ni las calles, nada ¡Sigo soñando!, pensó.
 
Cruzó una muchedumbre corriendo, gritando, en total anarquía, destruyendo todo. Sintió que la rigidez se apoderaba de su cuerpo. Se agazapó cerca de una barda,  mimetizándose, inmóvil.

A poco tiempo transcurrido, llegaron patrullas, convoyes de ejército, helicópteros, ambulancias… Él jadeante, abandonó su escondite, se arrastró hacia la mitad de la banqueta y se desmayó.

Despertó en un hospital, con varios observándolo, ¿Desde cuándo tiene estos ataques? ¿Le había sucedido antes? Lloró como niño, sin poder pronunciar ninguna palabra. Desconsolado.

No puede tomarse las cosas tan a pecho, ¡acostúmbrese! Como todos. ¡Qué bueno que ya está bien! y desaparecieron. 

Él, ya se acostumbró... a llorar. No sabe cómo saldrá a la calle cuando terminen sus vacaciones, ya  el día de mañana.