- Las cosas están muy mal, pero no te amilanes, que no se te vaya la fe, todas las semillas brotan. Pasa que la gente está bien desorientada, porque andan en friega con el trajín que les imponen, como marionetas, todos con la obsesión de que no se los lleve la corriente.
No ves que se viene otra recesión. Y eso, ni quien lo aguante. Por ejemplo quien se está hoy sin Internet… Antes ni siquiera luz había en todas las casas, ni calefacción, ni gas. Se comía para vivir solamente, quesperanzas que tan gurmets como hoy. Teníamos lo básico… Pero, no, no te impacientes, que no me voy a poner a hacerte el listononón de diferencias, a mi tampoco me gustan las comparaciones y no estamos hablando deso.
Entiende que el mundo entero, está bajo una gran tempestad... Llegará la calma, tómatelo así, habrá mejoría. Este descontón tendrá que hacer entender a la gente. Se avecinan grandes escaseces, de todo, por cabezones, por desperdiciados.
No sé si eso a ti te consuele, por la carita que te veo, me doy cuenta de que no. Lo que quiero decirte es que no te desesperes, porque no ves que fructifique de inmediato... no hay que quitar el dedo del renglón.
No todos estamos listos para recibir las informaciones en los mismos plazos, a unos “les cae el veinte” más tarde que a otros. Mientras hay unos cuantos que luego luego se apuntan y jalan parejo con cualquier causa noble. No todos tienen los mismos reflejos. Las conciencias también se atrofian por el desuso.
Los indiferentes… ni los juzgues y que ni te preocupen… En realidad no es bueno juzgar a nadie, no por ellos, sino porque no te sirve hacer tantas bilis. Entiende que cada uno tiene su historia y a cada quien le llega su hora para todo.
Por ejemplo yo nací y crecí en el barrio, todos nos conocíamos. Qué cosa pudiera sucederle a alguien, que no le ayudáramos todos, en caliente nos juntábamos, aunque sea a prestarle el hombro, para que llorara en confianza sus broncas, hasta que desembuchara todo y luego a buscar salidas, remedios.
Y, si podíamos ayudar, ni esperábamos a que nos lo pidieran, eran favores que ni se cobraban, aunque fueran muchas veces económicos, y sin andar publicándolo con nadie, discretitos, calladitos. Porque a quién le gusta que le tiendan una mano y luego luego lo sepa mediomundo ¡Eso no se vale! Primero la dignidad… Así nos criaban.
Acepta que no todos nacemos en los mismos ambientes, hay quienes nunca han sido abrazados y que viven con mucha frialdad, se las ven solos siempre, esos no saben lo que es tener quien les ayude… ¿Cómo quieres que sepan ayudar? Al rato aprenden, y si no aprenden, pues no es tu encargo. Entiéndelo… Si crees, tú sigue, y mientras menos logres, con más ganas…Terquéale.
- ¡No es fácil! don Jilo.
- Nunca dije que lo era.
- Nunca dije que lo era.

