Una tarde, la más lluviosa,
ella emprendió la partida,
quedando atrás de las nubes,
aquel paraíso.
Martha, su gran amiga,
su Pipo, el perro
y su ángel: Ángeles,
más sonrientes que nunca.
Creyendo todos
que tal vez sería mejor,
Ellos, seguros de que sí
y ella pensando que Ojalá.
Ya despedida... enfilada
y con nuevos bríos,
vio el cielo escampado
y suspiró.
* De las cositas necesarias que a veces nos suceden, para ir preparando el terreno y
después disfrutar mucho por y con cualquier cosa... Cuando se entiende que todo es
temporal y mientras más lindo, más rápido se va... ¡Vaya! que es medio anecdótico
personal... tiempo pasado.

