Hay tanta basura, por eso hablo de amor...
Quiero que los niños
que están bombardeados
de perversión, locura,
violencia y retroceso,
encuentren algo dulce, por error.
También que el hombre vencido
por no encontrar el efugio
de sus penas y miedos
gracias a tantas sinrazones
por lo menos contemple
la probabilidad de que hay Dios.
Y que la mujer ya casi acabada
se sacuda, todas sus debilidades
juntas, para levantarse al fin
con su dignidad y valía asumidas
ocupando su sitio, sin auto denigrarse.
Hay tanta basura, por eso escribo de amor.
Por último, que tanto amor mío derramado
forme una marejada enorme
que venga a arrancarme
con toda su fuerza este miedo y odio
que me nace tan dentro, al ver tanto Cristo
en niños, hombres y mujeres olvidados.
Hay mucha basura, por eso es tan urgente
que sintamos el amor de Dios
que tejamos, cual si fuéramos arañas
con nuestra saliva envenenada
redes indestructibles donde protegernos
amándonos los unos a los otros.