Entonces hoy unámonos para hacer un milagro, describiendo las tonalidades de las mariposas, al tenerlas tan cerca, haciendo cabriolas sobre los girasoles o los tulipanes, como un pasatiempo simplemente, mientras encontramos en el jardín un trébol de la suerte, acompañado de muchos, con sabor un poco menos ácido que el limón, ¿sí has comido tréboles, verdad? para regalarlo a alguien querido, o con ganas de ser querido, no importa tanto quien, pero si el efecto que le provocaremos. Su cara de alegría, al identificarse como el destinatario de la buenaventura deseada.
Aspiremos el sándalo de nuestra alegría más preciada, todos guardamos alguna alegría muy celosamente. Esa, tu sonrisa espontánea me dice que sí, jajaja, o la cara de tórtola que has puesto.
Es como si al decir abracadabra, surgiera la alquimia que en un vendaval, nos trajera con la misma rapidez del colibrí zigzagueante, ese sabor a néctar de vainilla o mandarina, como sabe la esperanza que tanto anhelamos para nuestros días y que identificamos desde el primer sorbo.
Ojalá que la imaginación nos sitúe en un ángulo inédito, para respirar mil veces, todas las necesarias, la esencia de nuestra madre tierra, y cual si fuéramos las aves más libres, voláramos y voláramos, llenándonos de aire nuevo, puro, de vida, con almizcle y una nota muy sutil de madera y pachuli, que venga a ser la caricia nunca antes sentida, pero muy deseada a la vez.
En un silencio voluntario y acompasado por un tenue tantarantán como si fuera la intuición, ¡qué dicha!, eso que apenas atino a escribir, porque en realidad es el corazón de cada uno, con el frenesí del amor en plural, con la tersura de cielo y sol, cual si fueran pétalos que nos envuelven en una sola piel, la de todos, que ha sido incorporada por pensamientos de satín y sentimientos de seda, que la igualdad creó.
Y nos obsequiamos bombones, besos, zafiros, arenas, ámbares, abrazos, anhelos, escarabajos, toboganes, luciérnagas, playas, noches, manantiales, sorpresas… y todo lo que emociona a cualquiera que esté vivo. Usando la libertad de expresión a la que tenemos derecho, hasta que aprendamos a vivir lo que digamos.
3 de mayo, día de la Libertad de Prensa ¡Felicidades a quienes ejerzan ese derecho!
En negritas palabras que me gustan mucho, porque me provocan agradables emociones, por eso hoy las digo con toda libertad... Me faltaron muchas.