Traductor :

miércoles, 4 de julio de 2012

Algunos blogueros



Qué somos los blogueros, si no llorones.
que escapando de nuestras aflicciones,
construimos los puentes hacia otros,
igual de atormentados,
quienes tampoco aceptan resignarse,
a la soez actuación de los fuertes,
que nos están degollando con la presión,
que nos encajan, para ellos gozar,
en sus jornadas tan triviales y llenas de todo,
mientras que minuto a minuto,
gracias a ellos, más gente tiene nada.

Qué somos los blogueros, si no inconformes,
solidarios y desplazados, escritores ignorados,
amorosos renegados, poetas clandestinos,
periodistas y reporteros sin contrato ni pago,
que convertimos nuestros  pesares
y las de nuestro pueblo en letras,
y recortamos nuestros  ideales,
como confetis multicolores,
donde entregamos tregüitas de esperanza,
para quien entre a leer alguna entrada,
en la que hemos dejado nuestra alma entera,
sin que lo sepan. 

Qué somos los blogueros, si no buscadores
eternos, de las respuestas inexistentes,
de palabras que no se inventaron,
de ilusiones que caducan,
en cada abrir y cerrar de entradas.
Locos inadaptados, que vamos socializando
y encontrando entrañables amigos,
del otro lado del mundo,
con quienes compartimos,
toda nuestra soledad buscada,
cuando nuestro instinto de conservación,
nos desarrolló la intolerancia al sadismo
de la sociedad en que vivimos.

Qué somos los blogueros, si no soñadores incurables,
que nos vamos queriendo sin conocernos por fuera
y a veces ni siquiera de nombre,
pues hartos de tantas mentiras,
vamos navegando incógnitos para estar a salvo,
dentro de la misma fantasía,
en la utopía que estamos creando entre todos,
porque la necesitamos
para poder
seguir creyendo
que estamos vivos.

martes, 3 de julio de 2012

El advenimiento


Soñé que veía solo blanco, gris y negro,
 yo también vestía de negro,
hice que me ardieran los ojos, 
de friccionarlos con insistencia,
en mi desesperado deseo,
de volver a captar los colores, 
como era hace unos días,
como había sido siempre.
Vi y sentí envejecer toda mi piel, 
de manera veloz, ardorosa y quemante.
Descendió una niebla negra, que me atrapó, 
para obligarme a tragar,
 gran cantidad de pestilente angustia, 
que transitaba por todo mi ser,
hasta posesionarse de mis sienes.

Me sacó de ese horror una turba,
los gritos y llantos de miles de niños,
ancianos, mujeres, hombres: andrajosos,
tan maltratados, flacos y avejentados como yo,
reclamando, exigiendo, in-sul-tán-do-me...
El pánico me hizo retroceder, 
para esquivarlos, sin lastimarlos, 
ni denostarlos, pero huyendo de ellos, 
con mucha pena y vergüenza:
¡Fue tu culpa, tu culpa, tu culpaaaa! me decían. 
¡No actuaste, no hiciste nada!

Un ventarrón los arrojó a un segundo plano, 
hasta que desaparecieron,
al abrirse la imagen de mesas dispuestas,
música de violines, regalos, 
almidones, postines, figurines, 
exquisitas oleadas de perfume, sobre alcohol y droga,
todos los derroches, adornos y guirnaldas de dólares,
en la celebración del advenimiento del nuevo rey,
que al fondo se veía feliz y radiante.
Abrí los ojos, los cerré, los abrí...
y no logré saber,
 cuándo me llegará
 el permiso
 para
 despertar.


lunes, 2 de julio de 2012

Imponen a Peña Nieto


Hasta el próximo miércoles darán inicio los conteos distritales y ya están celebrando, con un aparato gigantesco y muy ofensivo para el pueblo mexicano, cuya mayoría no votó por él, pero en cadena nacional nos dicen una y otra vez hasta el cansancio que ganó por un margen de por lo menos 7 puntos porcentuales por encima de López Obrador y el presidente Calderón ya salió a felicitarlo. 

Es tan difícil aceptar, que nos gobierne quien no fue votado por la mayoría. No es cierto que los pueblos tienen a los gobernantes que se merecen, los mexicanos no merecemos un gobernante como él, a quien le perdimos el respeto, en el mismo instante en que él nos lo perdió a nosotros. Ni somos los mediocres que ellos están exhibiendo, ni merecemos ser gobernados por seres tan despreciablemente irrespetuosos y siniestros. ¡No! Por supuesto que no merecemos una pesadilla tan grotesca... No podemos aceptar tan tremenda oscuridad.