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| Imagen tomada prestada de este sitio: |
¿Cómo saber quiénes son los malos? Si los hay lindos, impecables, de sonrisas y gestos preciosos, lenguaje muy correcto, tono de voz suave y amable; con apariencia de perfectos caballeros o damas, con lo que lucen tan simpáticos, confiables, protectores; pero que en realidad son de naturaleza muy opuesta a todo eso que tan magistralmente nos despliegan; que se me está desarrollando una bonitofobia galopante.
¿Cómo barajarnos la vida entre tanto hermoso?
Los que de verdad ¿valen? (o valían, o valíamos?, ya es tanta la confusión) traen, traemos cara de gente mala, malísima, la única que pueden podemos traer los olvidados, abandonados, ignorados, muy burlados, lastimados, sufrientes, estafados y frustrados... (No nos sale otra cara, menos deplorable) Andamos con un semblante igual a la que me describieron cuando yo era niña, para que pudiera identificar a la gente de quien debía desconfiar.
* Otro tema de otros bonitos: Joe Arpaio el alguacil de Arizona, USA, sale a defenderse de haber dicho que los inmigrantes son sucios, que no lo dijo ¡tan así!... Sin duda el hambre apesta, pero la discriminación mucho más, sobre todo cuando el hambre que apesta, es resultado de lo que el gobierno de su país provoca en los demás, con sus prácticas tan abusivas y estrangulantes.
Y no es por hacerle a la martiróloga, que de optimista me distingo como de las que más... ¿o no? jajaja, pero no dejan mucho positivo de donde asirnos por hoy.


