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martes, 11 de septiembre de 2012

Listos, felices...



Con su llave maestra y sigilo,
 las lágrimas andan por nuestro ser, 
esperando pretexto y ocasión,                          
para abrirnos el pecho.

Qué mediocres son las penas, 
si para abandonar el alma,
caben todas dentro
de las lágrimas, tan chiquitas.

Que al estrellarse contra el piso
o evaporarse,  desintegran
cada miga de sufrimiento,
mágica y definitivamente.

Cuando nos escampa, llega la sonrisa,
que es el arcoíris humano,  
o la fotografía del alma limpia.
Y colorín colorado… ¡listos, felices,  otra vez!



*Esto se lo dedico a Lao, quien el otro día con su poesía limpió mi alma.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Los límites



Pienso en mis límites,
límites que separan
el poema que hago
del que no puedo hacer,
el poema que escribo
del que nunca podré escribir.
Límites también, en consecuencia,
de lo que amo
y de lo que nunca podré amar.

Límites de lo que quisiera decir
o ver o tener.
Palabras que daría
para descubrir, palabras para ayudar.
Límites del amor, palabras
insuficientemente valiosas,
en un desierto inacabable.


*Creo que el tiempo finalmente hace justicia a los poetas que por diferentes motivos e intereses, los hombres de su época ignoran o marginan. Siempre a algunos les resulta más complicado. "El silencio" me parece estremecedor. Aquí queda:

No puedo hablar; aunque quisiera  
no puedo hablar con alegría.
¿Qué he de decir? Ni tan siquiera
presentar puedo una página limpia.
No puedo hablar, sólo tinieblas crecieran 
sobre la hierba maldita. 
He de callar, pero yo diera 
mi vida.

*No encontré videos acerca de  él.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La forma de querer tú




La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.