Ni cómo olvidarlo...
La llorona de los estudiantes
2 de octubre
Tlatelolco
Aquel presidente
Este presidente
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lunes, 1 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
Amor sembrado

David al fin se decidió. Se helaron unos álamos viejos de los jardines de la Universidad Autónoma de Chihuahua y hacían los trabajos de reforestación por la acera de la avenida Universidad, entre División del Norte y Pascual Orozco. Él muy emocionado, con su sonrisa que me ponía tan nerviosa, sus ojazos capaces de hacerme desmayar y bañado en la colonia que todavía hoy que te platico puedo oler... muy tímido, me tomó del brazo y empezó a decirme lo mucho que le gustaba, etcétera, etcétera, mientras caminábamos por ese lugar.
Yo, muy ilusionada también, nunca entendí porque a pesar de mis muestras de correspondencia, él no se animaba, desde mucho antes. Te lo juro que me lo hubiera comido a besos desde que lo vi, sin tanta explicación, jajaja. Pero había que ser decente y esperar.
Se me erizó la piel, cuando sentí sus dedos helados en mi brazo, excitación, alegría, sorpresa, miedo, todo junto y en grandes dosis, ¡química pura! Así, pasamos por Bellas Artes, para mí ni falta hacía tanta palabrería, pero David era un chico distinto, con una educación, Hm, ¿cómo te diré?... ¡muy conservador! Finalmente, eso era el plus que lo hacía mejor, pues todos los demás eran muy atrabancados y sin decir ni agua va, ya andaban queriendo de todo con una.
Seguimos caminando, muy juntos, pasamos la Facultad de Ingeniería, faltaban ya solo dos Facultades más para llegar a la parada de autobús, donde nos despediríamos. No podía llegar tarde a casa, no me daban aún permiso para noviar, apenas estaba en prepa, pero lo tendría a escondidas, total. Así que empecé a abreviar, a agilizar trámites. Le hice saber que a mí también me gustaba mucho, bueno, terminé declarándomele yo a él, justo al nivel de la Facultad de Conta... Pensé que de llegar a la Facultad de Filosofía y Letras sin resultados, le plantaría un beso, si ya me había dicho que le gustaba, no me iba a rechazar ¿verdad?... ¡No creo! Pero, ¡ándale!, ¿qué crees?, me soltó bruscamente, y ya no me dijo nada, sentí como algo de corajito, pero ni modo, mi frente muy en alto y seguí caminando y hablando. Sucedió que el camión y yo llegamos al mismo tiempo. Lo abordé y me fui...
Supe al día siguiente que David había caído en uno de los hoyos que preparaban para los nuevos árboles... que se fracturó una pierna. Lo vi, pero hice como si ni lo conociera, aunque si me pudo un poco, no quise saber más de él. Ese no era momento para accidentarse ¡No!, ¡qué derrotista y desastroso! Suficiente, ¿qué caso tendría vivir otra cosas más con él?, asegura Susana convencida en su soliloquio, cuando alguien le pregunta por el asunto de David.
*Jajaja, verídico, unos amigos de prepa
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