Tengo una flor,
con autoestima muy alta,
debido a un descuido mío,
pues cuando la traje a casa,
de un jardín vecino,
la puse muy cerca del librero.
En el inter de buscar florero,
en donde ponerla,
Guango pidió a la Cuca (mis perros),
que le leyera de El Principito,
la parte de la rosa,
que a él fascina tanto.
A tal grado se motivó,
con lo escuchado del libro,
de "superación personal de flores",
(Guango le dijo eso)
que sin tener las espinas,
ni el carácter de la rosa,
se ha creído que puede ser,
como ella o mejor.
Y, en vez de marchitarse,
lleva ya 3 meses,
más fresca cada día...
Sirve mucho entonces,
instalarnos muy bien
el amor propio,
como ejemplo, está la flor
de mi cuento.
*Hoy estrenó maceta y se ve lindísima, pero no debe saberlo, porque se hizo vanidosa.
Creo que Guango se ha enamorado de ella, Cuca está celosa y eso si es una complicación,
hoy lo encontré olfateándola muy sigilosamente, la flor muy risueñita (de esa risita que jode
porque suena a gato encerrado)... y Cuca anda muy irascible.
Indagaré lo que está pasando.
Tengan cuidado con las flores más aparentemente inofensivas,
que pueden complicar la vida de los perros en un tris.
Y supervisen las lecturas de sus perros, para que no pierdan la armonía.