Esta niña, que se llama Marisol, no encontró más niños para jugar, ni adultos con quienes platicar, tampoco mascotas para correr, y hasta sus juguetes andan tan dedicados a sus cosas personales...
Se asomó por la ventana, pero con tanto frío, ni los pájaros han llegado todavía al árbol sin hojas. Hasta el sol fingió distracción, cuando presintió que lo abordaría para dialogar, pues a su criterio en un día tan gris, sobraban las palabras... y él no estaba con ganas de colorearlo esta vez.
Marisol entonces permite, que su bañera voladora con globos multicolores, la lleven hacia el mundo como ella más lo disfruta, el mundo que la recibe con solo juego, sonrisas, atenciones, palabras amables y gran alegría... hasta que escucha: ¡Marisooool, ya vente a cenar! -Ella se despide de sus amigos y corre al lado de mamá.
Marisol entonces permite, que su bañera voladora con globos multicolores, la lleven hacia el mundo como ella más lo disfruta, el mundo que la recibe con solo juego, sonrisas, atenciones, palabras amables y gran alegría... hasta que escucha: ¡Marisooool, ya vente a cenar! -Ella se despide de sus amigos y corre al lado de mamá.
