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martes, 5 de marzo de 2013

En el Paseo Bolívar


Hoy en el parque Lerdo, en el Paseo Bolívar de la ciudad de Chihuahua; la estatua de Simón Bolívar, parecía respirar. La gente, se acercó a mirarla, con gran curiosidad. Se escuchó un susurró: "Confío en que se limpiará mi nombre tan arteramente pronunciado".

90 días tiene el pueblo de Venezuela para recobrar el rumbo que les arrebataron los últimos años. El ejército, hablando de amor, unidad y de Dios, está en sus calles para asegurar que se refrende la dictadura... pero el pueblo siempre es más.

Yo salgo a adquirir un diccionario dictatorial, porque en todos los que tengo, las palabras de Maduro y todos sus colaboradores, significan lo contrario.


viernes, 1 de marzo de 2013

Dorita en el banco



Muy de prisa entró Dorita al banco, ya casi por cerrar, en viernes. Airosa, exquisita, muy esbelta, con falda negra ceñida y zapatos tan altos que le resaltan sus bien torneadas piernas. Hace fila, está muy larga. Mira el reloj, calculando si alcanzará a terminar todos sus pendientes. Aunque la conocen por ser cliente frecuente, no logra que ningún funcionario le evite la espera,  están todos muy ocupados con otros clientes. 

Siente las miradas de la concurrencia en ella, a lo que está acostumbrada por su atractivo… Conforme transcurre el tiempo, siente más  miradas, se deleita, es arrogante.

Algo muy suave le roza los tobillos, mira y Oh!  es el medio fondo que se le fue deslizando. Ruborizada ojea en todas direcciones, para aprovechar un momento en que no la observen…  mediante un pasito se libra de la prenda, que deja en el piso.  Luego se agacha con suma discreción y lo recoge. Como prestidigitadora lo mete a su bolsa y respira aliviada de que nadie lo haya notado. Pero su vergüenza, le impide vigilar a los demás. 

Llega a la ventanilla, saluda al empleado con quien improvisa plática, para distraerlo,  ya que el fondo guardado tan de prisa, no le deja  sacar el dinero de su bolsa, que quedó debajo. Invade un silencio absoluto.

El empleado le susurra: ¡Ya sácalo Dorita, que todos te vimos! La gente no puede contenerse y ríen todos a carcajadas. Ella, sin remedio coloca la prenda sobre el mostrador y mirando el lente de la cámara de seguridad, le pregunta al cajero también muy quedo: ¿Habrá quedado grabado? Él asiente con un movimiento muy leve, casi imperceptible... pero estando todos pendientes, sin remedio, se escucha otra avalancha de risas, en lo que terminan con su depósito. Sale rapidísimo por la puerta de no volver jamás.

jueves, 28 de febrero de 2013

La claque


Se cuenta que una ciudad muy importante y próspera, gracias a una claque, está perdiendo todas sus cualidades. Mataron unión, dignidad y coraje de sus habitantes, con la complejidad de supervivencia, ilegales ultrajes seriados e impunidad. Nadie se queja, ni se rebela, ni piensa ya, en la ciudad que está siendo encogida con manoseo, desfiguro y  violación.

Resiembran jardines, angostan amplias avenidas, y agrandan glorietas, para dificultar al máximo la libre circulación. Los parques, desde sus adoquines, si son cuadrados, los cambian por hexagonales, si son grises los cambian por color beige o ladrillo. Igual con las fachadas de edificios de gobierno; ya sea poniendo techos en el exterior, para que los empleados se fumen felices las jornadas, durante la extenuante espera del siguiente pago; o modificando detalles insignificantes de diseño, para dejarlos como vieron en los yunaites.

Arrasan igual con personas, establecimientos y empresas, no miembros de esa claque. Cobran, recaudan, multan y remultan a la población, porque el presupuesto no les alcanza para tantos caprichitos a costos estratosféricos. Derriban, remueven, cambian e intercambian piezas, monumentos, capillas y cualquier construcción, para aniquilar la memoria de la colectividad y de paso decorar las propiedades de don Peculado, con lo que se extravía en las maniobras.

Los encargados de cuidar lo antropológico e histórico, igual, permitiendo y progresando. La pobreza, que por ninguna parte se asome, pues desprestigia informes, versiones y promociones. Se removió a zonas más inefables, inaccesibles, donde apesta a incuria, a infamia, y a literal penumbra.

Cerraron con concreto, toda posibilidad de acercamiento de los infortunados a los nuevos escaparates y balcones que han ampliado, para que en los festines, todos los integrantes de la claque, puedan tomados de la mano, jadeantes y extáticos, otear a quienes tienen convertidos en una masa neutra, enferma y deforme, que asfixia su lamento prohibido, para solamente lanzar proyectiles de pensamientos y miradas del odio acumulado, antes de que exploté sus vísceras.