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viernes, 8 de marzo de 2013

Yo mujer





Pintaré mis labios de un rojo muy intenso, al maquillarme. Peinaré mi cabello, para que luzca con soltura, su abundante personalidad. Usaré vestidos nada discretos, que hagan lucir mi cuerpo.

Haré mis rituales, para mantener mi piel satinada, como me agrada, que luego iré perfumando conforme vaya vistiéndome, para ser inolvidable. 

Saldré de casa, siempre segura de la imagen que quiero proyectar. Y caminaré por todos los lugares públicos, contoneando mi femineidad con libertad; para alegrar y deleitar a quienes encuentre a mi paso.

El trabajo, las diversiones y todas mis actividades, me llenarán totalmente, y me sentiré muy realizada, porque las haré con toda el alma, apasionada como he nacido y adoro ser. Gozaré y reiré mucho, cuando y como quiera, porque en todo me irá muy bien. ¡Feliz, confiada, respetada, muy segura!

En mi tiempo libre, si así lo deseamos, frecuentaré a la familia y amistades. Encontraré también un hombre, a quien amaré en mayor intensidad, según vayamos alcanzando sueños y superando desafíos, lo que nos hará conocernos más y más, admirando cualidades y aceptando defectos. 

Él sabrá que no me gusta que me manden flores, porque me encantan, entonces respeto también de ellas la libertad, y que me parece mejor que las sembremos entre los dos, en nuestro jardín… arrebatados, espontáneos, para admirarlas, mientras ellas nos admiran también, como cómplices del amor profundo y apasionado, cuando uno confía en otro, hasta a ojos cerrados… sin que nadie salga lesionado.

Así seré, si así yo lo elijo: mujer mujer, esencialmente  linda, aromática, embriagadora… El día que ya no tenga que ser un 8 de marzo, dedicado a mí, con todos los días restantes para él y la tremenda injusticia que representa.

Mientras, tendré que seguir escondida detrás de unos jeans, o las vestimentas más absurdas, como si fuera lagartija: mimetizada, fantasmagórica, desabrida, disfrazada de lo que no soy, para evitar que los hombres me miren y me acechen y me persigan y me transgredan, hasta matarme... tan solo por ser mujer. 

  

 ¡Ni en Juárez, ni en ninguna otra parte del mundo!

*Dedicado a todas las mujeres del mundo, a las amigas y a las no amigas.  Pero muy en especial a Abuela Cyber que con su entrada de ayer, me inspiró esta entrada. ¡Gracias Abu, por ser como eres!

martes, 5 de marzo de 2013

En el Paseo Bolívar


Hoy en el parque Lerdo, en el Paseo Bolívar de la ciudad de Chihuahua; la estatua de Simón Bolívar, parecía respirar. La gente, se acercó a mirarla, con gran curiosidad. Se escuchó un susurró: "Confío en que se limpiará mi nombre tan arteramente pronunciado".

90 días tiene el pueblo de Venezuela para recobrar el rumbo que les arrebataron los últimos años. El ejército, hablando de amor, unidad y de Dios, está en sus calles para asegurar que se refrende la dictadura... pero el pueblo siempre es más.

Yo salgo a adquirir un diccionario dictatorial, porque en todos los que tengo, las palabras de Maduro y todos sus colaboradores, significan lo contrario.


viernes, 1 de marzo de 2013

Dorita en el banco



Muy de prisa entró Dorita al banco, ya casi por cerrar, en viernes. Airosa, exquisita, muy esbelta, con falda negra ceñida y zapatos tan altos que le resaltan sus bien torneadas piernas. Hace fila, está muy larga. Mira el reloj, calculando si alcanzará a terminar todos sus pendientes. Aunque la conocen por ser cliente frecuente, no logra que ningún funcionario le evite la espera,  están todos muy ocupados con otros clientes. 

Siente las miradas de la concurrencia en ella, a lo que está acostumbrada por su atractivo… Conforme transcurre el tiempo, siente más  miradas, se deleita, es arrogante.

Algo muy suave le roza los tobillos, mira y Oh!  es el medio fondo que se le fue deslizando. Ruborizada ojea en todas direcciones, para aprovechar un momento en que no la observen…  mediante un pasito se libra de la prenda, que deja en el piso.  Luego se agacha con suma discreción y lo recoge. Como prestidigitadora lo mete a su bolsa y respira aliviada de que nadie lo haya notado. Pero su vergüenza, le impide vigilar a los demás. 

Llega a la ventanilla, saluda al empleado con quien improvisa plática, para distraerlo,  ya que el fondo guardado tan de prisa, no le deja  sacar el dinero de su bolsa, que quedó debajo. Invade un silencio absoluto.

El empleado le susurra: ¡Ya sácalo Dorita, que todos te vimos! La gente no puede contenerse y ríen todos a carcajadas. Ella, sin remedio coloca la prenda sobre el mostrador y mirando el lente de la cámara de seguridad, le pregunta al cajero también muy quedo: ¿Habrá quedado grabado? Él asiente con un movimiento muy leve, casi imperceptible... pero estando todos pendientes, sin remedio, se escucha otra avalancha de risas, en lo que terminan con su depósito. Sale rapidísimo por la puerta de no volver jamás.