Que la Suprema Corte de Justicia, de este bendito país, gobernado por los complejos de inferioridad de quienes ocupan puestos, el mes pasado aprobó una ley que prohíbe decir: puto, joto, maricón... "en defensa de la dignidad de los gays."
Madre mía!!! Puto, no se le dice a un homosexual, sino a quien hace putadas. Maricón a quien hace mariconadas, o sea jugarretas, actos muy viles, como los de los políticos... Y joto, no se usa desde hace mucho tiempo, ni en los más bajos ambientes.
Durante el gobierno del partido opositor al PRI, hubo libertad de expresión. Los presidentes Fox y Calderón aguantaron estoicamente este tipo de ofensas cada vez que se equivocaban... ¡a diario! Pero los de hoy, aún más pequeños y más mediocres, conscientes de que el respeto del pueblo jamás lo van a tener, por su naturaleza y actuación pésimas, mejor deciden PROHIBIR.
La Academia Mexicana de la Lengua salió a defender la libertad de expresión... Ojalá que sea cierto, porque lleva los mismos apellidos Labastida Ochoa, de un excandidato del PRI a quien Vicente Fox le dijera "mariquita", durante sus campañas, cosa que se embrolló hasta la máxima comicidad, porque luego Labastida hizo un spot quejándose de que Fox le había dicho mariquita, con una actitud y una voz de marica, que hubiera sido mejor no haberlo hecho. Si fuera cierto que Labastida Ochoa, en caso de ser su pariente, está defendiendo la libertad de expresión, sería una muestra de madurez... Pero si se está prestando al show como palero, entonces "le lloverá en su milpita".
La PROHIBICIÓN no es decisión de hombres... Y en hombres quedan considerados todos los que, sin importarnos un puto carajo su preferencia sexual, es el que sabe ganarse el respeto, mediante su actuar ético y respetuoso, para lograrlo.
Todavía no sé las sanciones de esta ley tan cómica... si es multa, ya veremos cómo hacemos las coperachas para quien incurra en el delito de putear a los políticos... si es cárcel, muchos estaremos blogueando con mayor holgura desde el fresco bote, gracias a esos putos politiquillos, que no están defendiendo ningún derecho de los gays, con su gran ignoracia, ni sabrían cómo hacerlo.
En ciertas regiones del país, se dicen más puterías que otras palabras, en cualquier diálogo, en cualquier ámbito, y a nadie se le frunce nada, ni les sale prurito, es tan divertido escucharlos, y aprender que puede hacerse con un gran naturalidad y estilo.
Es como quitarnos la alegría y el sabor picante, como si ordenaran ¡que se acabe la bamba! pero más que todo, quitarnos la libertad de expresión, casi la única que nos queda.
"Para baillar la bamba se necesita una poca de gracia...
una poca de gracia y otra cosita, ay!...
Para subir al cielo se necesita una escalera grande..."
*No más ajos y cebollas en mexicano...
Está por verse, cuando algo se prohíbe
más adrede se ha de hacer.
Está por verse, cuando algo se prohíbe
más adrede se ha de hacer.


