03:23, la hora que apareció en aquella pared cáustica del aeropuerto laberíntico y desconocido, que recorría
por todas sus salas, con tal de lograr salir hacia cualquier sitio, con pasaporte
y un ticket primera clase, válido por cualquier compañía, una angustia recién inaugurada, una maleta sin
recuerdos; huyendo quién sabe de qué, fue el tiempo preciso marcado para las pesadillas
durante muchos meses… años tal vez.
03:23;
0-3-2-3=?
0-3-2-3=?
0+3+2+3 =? ¿Multiplicado? ¿dividido?
Así fue... Sueño
plácido a cualquier hora; vida linda a cualquier hora. Pero, pesadilla = 03:23,
Despertar = 03:23, Insomnio = 03:23. ¿Por qué esa hora, para qué esos números?
Un acertijo, una señal, de qué, de quién. Los gatos de la calle no supieron,
las hojas del árbol mágico no supo, el murciélago no supo, ni la rana, ni la lagartija, ni los grillos. Y la noche agonizante,
también sin cabeza para dar explicaciones.
Al día, el sol con más vivacidad, con "liquid paper" en
mano, borrando las marcas de esos números, ojeras, inquietudes y quebraderos de
cabeza… con su reloj de arena en la otra mano, invitación al estreno de día, hojas
en blanco y posibilidades, consciente de que 0 más 3 más 2 más 3: son 8 y,
que acostado es “infinito”… ¡A volar horas marcadas!, con todas sus pesadillas, y
angustias y pesares. ¡Bye bye incógnitas!
¡Bienvenido sea lo que esté por venir! Y, son las 02:23...y, falta una hora…
p.d. No encontré foto del reloj con 03:23 ¡Excuse me!
p.d.2. Mejor la verdad... a las 02:23 encontré una foto y la subí, pero, a las 03:23 apareció esta que sustituyó a la que había puesto. La mía nunca más la encontré.
p.d.2. Mejor la verdad... a las 02:23 encontré una foto y la subí, pero, a las 03:23 apareció esta que sustituyó a la que había puesto. La mía nunca más la encontré.


