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sábado, 21 de diciembre de 2013

Es:


Clara y húmeda, como la gota de agua,
tierna, como el niño sano,
dulce, como la miel,
suave, como el viento,
llana, como la línea recta,
amorosa, como el regazo materno,
cálida, como la protección del padre,
generosa, como el amigo,
necesaria, como el hermano;
la esencia humana. Y confío en ella,
porque confío en mí...
en ti,
en los demás,
humanos todos.


martes, 17 de diciembre de 2013

Los pájaros

Los pájaros se preguntan, cómo hacer para inspirar a tantos poetas, que según su más reciente conteo, ya son más los poetas que los pájaros. Discuten si fuera mejor sugerirles (a los poetas) que se busquen otras musas o tomar ellos (los pájaros) un curso intensivo de ubicuidad; pues ya les resulta muy extenuante, estar presentes ante las muchas plumas que los describen, y aparecer con sus plumas (los pájaros) impecables, con tanta movilización, para estar en posibilidad de satisfacer el exceso de demanda.

Realmente yo sí los noto últimamente muy desmejorados (a los pájaros). Incluso ya me ha tocado ver al mismo pájaro en muy variados versos de diferentes poetas, solo que con otras actitudes, indumentarias y accesorios. Pero de tanto verlos y siendo los mismos, uno termina descubriéndolos.

El otro día, a un chanate que conocí aquí, me lo encontré, en los jardines de los versos de una poeta, con un aspecto tan cambiado, como si fuera un jilguero, canario, o no sé qué especie. No conozco de su clasificación, pero a los que conozco (pájaros) en persona, fácilmente los identifico, aunque traten de hacerse o de hacerlos parecer, diferentes...

¿Será que los pájaros, se transforman según el poeta? Tengo esa duda.

*Este es un chanate.

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Por qué?


¿Por qué no discutir lo que cala?
¿Por qué no aclarar lo que confunde?
¿Por qué no expresar lo que pensamos?
¿Por qué no afrontar hablando los problemas?
¿Por qué no dialogar sobre las inconformidades?
¿Por qué no usar las palabras para entendernos?
¿Por qué no aprovecharlo para crecer?

¿Para qué nos sirve aparentar lo que no somos, no ante otros, sino ante nosotros?

¿A quién diablos se le ocurrió la idea de que lo que nos incomoda o duele o daña o destruye, lo tenemos que guardar en estoicos baúles de silencio?

Tengo un defecto ante los demás ¡muy grande!... expreso en el momento lo que pienso... allí, en el acto, conforme van deslizándose las palabras desde mi cerebro hasta la boca, llega el viento que se lleva todo lo dañino muy lejos de mí y simultáneamente, refresca mi corazón... y del corazón ese viento llega hasta mi cerebro y me instala en sustitución el olvido, y en el olvido llega la sanación con el perdón.

¿Para qué me serviría entonces, guardar lo que me duele... en el momento cuando me duele, si al verbalizarlo, lo suelto? 

Tendré que analizar muy a fondo, si conservo lo que es ante los demás mi peor defecto, o lo intensifico. Pues a mí la evasión o el silencio, no me sirve para olvidar, ni para perdonar... 

Pero a los demás no les gusta que discutamos lo que los implica, siendo que es la única forma que tengo más que probada, para resarcir y restaurar mi corazón, cada vez que por alguna circunstancia queda hecho añicos. ¿Quién carajos dijo que las palabras son para callarlas? Y ¿por qué es ofensivo expresar la inconformidad ante la ruindad? ¡Uy! y si acaso ruindad lo expreso como "hijoputez", ante algo que rebasa la ruindad y solo el adjetivo utilizado lo puede describir, la ofensa puede ser para siempre.

¡Carajo! entonces, ¿cómo puedo decir "No la chingues... que me estás jodiendo", cuando así sea. Y ¿por qué es más importante el adjetivo que el acto, el resultado o la evidencia? ¡Chingado!