Traductor :

miércoles, 2 de abril de 2014

Premio dardos



¡Muchísimas gracias!... De verdad que ha sido una sorpresa muy grata, Cristian.

Pero, tengo que romper las reglas, porque no puedo, ni quiero compartirlo solo con 15, pues sería una repartición muy injusta con muchos amigos blogueros. 

Entonces,  si esto no implica la anulación del premio, lo comparto con:

L@s amig@s, 

L@s que me siguen, 

L@s que me siguen y leen.

L@s que me siguen, leen y comentan,

L@s que comentan y no leen,

 L@s que pasan por error o casualidad,

L@s que dejaron de visitar,

L@s que me invitan a seguir sus blog y luego decido no hacerlo, porque no me identifico con ciertos contenidos.

Así también, con much@s que sigo, leo y comento, aunque no me correspondan. Bastante agradecida me siento, con tener la posibilidad de leerlos.

Gracias a tod@s, que son tan estimulantes. Siempre siéntanse libres aquí. También libres de venir o no venir, de comentar o no comentar. Qué mejor si es con sinceridad; pero en caso contrario, también es su libre elección, que respeto. No creo en la reciprocidad obligada, ni por compromiso.

Ah!, a vari@s que he dejado de visitar, es porque mi PC algo lenta y atrasada, no me lo permite cuando en los diseños hay muchos adornos, música, seguidores en la cabecera, gadgets y demás. Tampoco a los que publican en G+,  a lo que no me agregaré, y a quienes no traen enlace al seguir, no por falta de disposición mía.

También me disculpo con quienes me otorgaron premios antes, que solo dije gracias, pues no sabía qué hacer... Y, yo creo que todavía, pues por lo pronto ya rompí las reglas...

¡Gracias Cristian!

¡Gracias a todos... Los quiero!


lunes, 31 de marzo de 2014

La viuda



Al enviudar doña Rita, intuimos que el desamparo la asediaría. Después de más de cinco décadas de feliz matrimonio, con un hombre extraordinario, que siempre la llenó de gratas sorpresas y atenciones. Siempre andaban juntos y lograron hijos muy realizados e independientes. Un hogar ejemplar, siendo ellos muy sociables, respetables y apreciados.

Por eso, en el funeral acordamos no dejarla sola y organizamos visitas alternadas. Seguros de que su dolor, en compañía, debiera ser más fácil de superar. 

Cuando yo la visité, todavía era muy reciente, iba preparada para encontrarla todavía en duelo. Platicamos mucho, bien puedo decir que como nunca antes.  Me mostró su última obra de punto de cruz. Me llevó a su jardín, para mostrarme sus nuevas gardenias, jazmines, hortensias y demás.  

– Nunca  pude tener tantas flores, porque me hubieran robado mucho tiempo de mi esposo, que era lo primordial… además a él no le gustaban las flores. 

Luego, entramos a lo que fuera el despacho de su marido, ahora convertido en un acogedor salón de convivencia. 

–Regalé todas sus cosas… a unos chicos recién egresados que no tenían para iniciar. A él siempre le gustó trabajar al lado de la casa… para no descuidarnos…

-Ha de ser tan difícil sin él, doña Rita… Su compañero inseparable…

-¡Qué va!... –silencio prolongado- 

-¡Ni idea tienes! ¡Si llegué a pensar que nunca me libraría de él!, ¡que nunca me llegaría la hora para empezar a vivir! -Se levantó la blusa para mostrarme su espalda poblada de cicatrices- 


Dedicado a todas la mujeres que aguantan lo que no deben, creándose un mundo de felicidad ficticia, ante los demás y a veces, ante los hijos y en los peores casos hasta con ellas mismas.
El nombre de Rita, por obvias razones.

martes, 25 de marzo de 2014

Gran Insight



Abierta a la posibilidad de salvar su matrimonio, Diana acudió a la atención de una prestigiada psicóloga. La empatía fue instantánea, entraron en materia desde la primera cita, sin evasiones, ni mecanismos de defensa.  La psicóloga, con sus experimentadas técnicas, pudo navegar en el manantial psicológico de Diana.

Sin causales de divorcio graves, como violencia o maltrato evidente; en pocas sesiones, Diana, expuso a detalle, ante la profesional, que el matrimonio sigue siendo desventajoso para la mujer, que pretenda desarrollarse integralmente y sentirse a la vez satisfecha,  amada, en armonía y feliz con su hombre. 

Sin adoptar siquiera una postura radicalmente feminista, sino algo medianamente justo. Es una sobrecarga de trabajo inhumana, ¿dónde están las ventajas de  la liberación femenina, si solo agregó más deberes a la mujer, sin la consideración y apoyo del hombre?, ¿no es así… tú cómo te sientes? -La terapeuta sonreía, e instaba a la paciente a continuar.

Siempre estoy extenuada, soy un robot de hacer cosas. En el trabajo pienso en los niños; con los niños, resuelvo lo del trabajo; hago el amor pensando en la junta de mañana; en la junta, recuerdo que debo pasar al súper. ¡Nunca descanso! ¿Tú no te sientes así… a ti sí te apoya tu marido? –La terapeuta, propiciaba una nueva descarga.

Con el sueldo de él, no nos alcanza. Tengo que trabajar, además quiero hacerlo,  me encanta lo que hago, por eso estudié, para ejercer. Si no, no hubiera estudiado… y contratar a alguien para la casa, no podemos... Él no me ayuda con nada doméstico, ni suplicándole, ¡Vaya! Ni bailándole la danza de los siete velos todas las noches… además, qué ánimo para eso…  Creo que ahora hasta anda con otra, y… ¡Qué bueno! Menos bronca para mí. Ah! Y lo vieras, como se pone ¡furibundo! Si le pido que me ayude, por lo menos a no desordenar, que cierre el tubo de la pasta dentrif… que… que…. que…  ¡Ay no, de veras que estoy harta, harta, harta! ¡Qué mierda es esto del matrimonio! Si las únicas que nos casamos somos nosotras, ellos siguen ¡solteritos, solteritos! –Chilla y agrega ¿No es cierto, tú qué opinas, a ti, cómo te va?

A cada pregunta, una respuesta. A cada técnica, completa soltura por parte de Diana, hasta que se divorció con un Yo muy fortalecido, gracias a la terapeuta.

Y... la terapeuta se divorció antes que Diana.