Y, es que...Yo fracaso seguido, muchas veces, podría decir
que siempre. Pretendo encontrar amor en quienes yo amo, aceptación de quienes yo
acepto. Correspondencia en ideas, imágenes,
ideales, formas de ser o en los contenidos.
Como si se tratara de ir cosiendo corazones, mentes y conciencias ajenas, en un tapete extenso, a mi
gusto, acorde a mi percepción de
estética, amor y sentido.
Me gusta mi libertad, pero tal vez no la libertad per se, para aceptar que la libertad ajena, puede ser diferente a la mía y punto.
Así entenderla y defenderla. Seguir amando aun al
más contrario a mi estructura, de quien mucho tendría que aprender, sin
espanto ni desgarro; precisamente por ser diferente, sin desear que se ajuste a
mis anhelos, o al material con que yo estoy hecha.
Por ejemplo, al fracasar, con estas cosas tan sencillas, soy oscura hacia lo que me parece oscuro, y he llegado a sentir odio hacia los que son odiables, a veces, hasta los veo monstruosos... sin
detenerme a comprender las razones que los mueven a ser así. Sus necesidades no cubiertas.
Sé que es fracaso, porque es muy parecido a una punzada en el estómago, o un estorbo para el flujo normal de pensamientos lindos, algo que estalla en mis vísceras, las que debieran estar muy por debajo de mis ideales, más abajo de mi esencia, y dos escalones más abajo de mi conciencia. Es algo que me desgarba y obliga a mis manos a tocar el vacío.
Sé que es fracaso, porque es muy parecido a una punzada en el estómago, o un estorbo para el flujo normal de pensamientos lindos, algo que estalla en mis vísceras, las que debieran estar muy por debajo de mis ideales, más abajo de mi esencia, y dos escalones más abajo de mi conciencia. Es algo que me desgarba y obliga a mis manos a tocar el vacío.
Fracaso y me alejo del cielo, de lo que
yo creo que es el cielo, no donde la noche cuelga las estrellitas para que las veamos, ni el sitio prometido si nos portamos bien. Sino la sensación de satisfacción y plenitud,
muy lejanas a mi pretensión y rebeldía, de que las cosas transcurran diferente.
Mientras no ame lo odiable o no amable, para que no se oiga tan fuerte, seguiré fracasando. ¿Y, si lo que veo como odio en otros, en realidad es su forma de amar? ¿Si lo que para mí es negrura, es su claridad?. O, ¿si el sufrimiento en realidad es el gozo? ¿Le estarán
haciendo falta unas gafas o muletas a mi zarandeado criterio?


