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miércoles, 9 de abril de 2014

Fracaso



Y, es que...Yo fracaso seguido, muchas veces, podría decir que siempre. Pretendo encontrar amor en quienes yo amo, aceptación de quienes yo acepto. Correspondencia en ideas, imágenes, ideales, formas de ser o en los contenidos. 

Como si se tratara de ir cosiendo corazones, mentes y  conciencias ajenas, en un tapete extenso, a mi gusto, acorde a mi percepción  de estética, amor y sentido.

Me gusta mi libertad, pero tal vez no la libertad per se, para aceptar que la libertad ajena, puede ser diferente a la mía y punto.

Así entenderla y defenderla. Seguir amando aun al más contrario a mi estructura, de quien mucho tendría que aprender, sin espanto ni desgarro; precisamente por ser diferente, sin desear que se ajuste a mis anhelos, o al material con que yo estoy hecha. 

Por ejemplo, al fracasar, con estas cosas tan sencillas, soy oscura hacia lo que me parece oscuro, y he llegado a sentir odio hacia los que son odiables, a veces, hasta los veo monstruosos... sin detenerme a comprender las razones que los mueven a ser así. Sus necesidades no cubiertas.

Sé que es fracaso, porque es muy parecido a una punzada en el estómago, o un estorbo para el flujo normal de pensamientos lindos, algo que estalla en mis vísceras, las que debieran estar muy por debajo de mis ideales, más abajo de mi esencia, y dos escalones más abajo de mi conciencia. Es algo que me desgarba y obliga a mis manos a tocar el vacío.

Fracaso y me alejo del cielo, de lo que yo creo que es el cielo, no donde la noche cuelga las estrellitas para que las veamos, ni el sitio prometido si nos portamos bien.  Sino la sensación de satisfacción y plenitud, muy lejanas a mi pretensión y rebeldía, de que las cosas transcurran diferente. 

Mientras no ame lo odiable o no amable, para que no se oiga tan fuerte, seguiré fracasando. ¿Y, si lo que veo como odio en otros, en realidad es su forma de amar? ¿Si lo que para mí es negrura, es su claridad?. O, ¿si el sufrimiento en realidad es el gozo? ¿Le estarán haciendo falta unas gafas o muletas a mi zarandeado criterio?

lunes, 7 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

Por supuesto, querido



Solo déjame preparar a los niños. Fin del diálogo, en la última noche de vacaciones, entre Elizabeth y Javier, mientras los hijos dormían y ellos, en el balcón de su suite, acordaban divorciarse, por iniciativa irrevocable de él, quien se fue a dormir, con la placidez de la comprensión de ella.

Omito todo lo escatológico, psicológico y emocional que Liz sintió hasta que amaneció, asida de las olas plateadas y todo ese rollo ridículo de las paradisíacas playas caribeñas, ante situación de fracaso, manos vacías, auto sacrificio profesional, cuando al más pequeño le diagnosticaron un síndrome, apoyo eterno al  Javi, y pendejadas “mínimas” ¡por su familia! (Omitido quedó, jaja!)

Prisa-niños-Javi-maletas-regresar por lo que casi olvidan que los niños escondieron-liquidación de cuenta-bellboys-taxi-aeropuerto-vuelo-estacionamiento-subirse a camioneta-todos-completos-o sea sin olvidar a nadie-dejar a Javi en hospital (médicos ambos)-regresar a casa-los chicos-la comida-alacena-súper-cena-uniformes-útiles-escuela-la ayudante-la ropa-terapia del menor-repartición de todos-las clases de piano-las de inglés-la gimnasia-el karate-el teléfono-el celular-el mensaje-el correo-el watsap-por suerte, no tiene blog-pagar las cuentas-exigir la garantía de la pantalla-el instalador-el trámite-las batas del Javi-los amigos que vienen a cenar-los compadres-la mamá ¿por qué no te has reportado?-Los hermanos confiándole sus broncas. Día-tarde-noche-día… ¡Apúrate, que se hace tardeee!!… Liz, en cataléptica derrota y abreviando mucho sus funciones.

El plazo llegó. Los cuatro hijos, marido y ella reunidos:

 –Papito y yo los amamos y adoramos, pero nosotros dos ya no nos entendemos, por eso discutimos tanto. Todo porque me he puesto vieja, gorda, malhumorada, descuidada, regañona… ¡fatal! Por eso, descansaré…. Y… Él se casará con una mujer maravillosa; jovencita, alegre, hermosa y muy comprensiva, que adorarán. Ella los cuidará, atenderá y amará, haciendo mucho muy feliz a su papito y a ustedes.

Yo me iré, para que ustedes no extrañen lo que es suyo. En cuanto yo descanse y haga muchos trámites, me verán, siempre que yo pueda recibirlos, porque volveré a trabajar y ya no tendré tanto tiempo. Pero siempre estaré para lo importante en que me necesiten. Al principio les dolerá, como a nosotros, es natural, lloren… apóyense en todo con la que será la nueva esposa de papito, que vendrá en cuanto yo me vaya y apóyense en él. 

Confíen, todos seremos más felices muy pronto –Lágrimas de los niños, abrazos, besos, te quieros y lo usual, amortiguado con el aplomo de Liz, ensayado, premeditado y estudiado durante muchos días previos, sintiendo todo lo contrario a lo que estaba aparentando.

Entregó las llaves de su vehículo y casa, al marido, documentos, tarjetas de crédito, etc. etc. Apretó su desempolvado título.

-Como quieras Javier, voluntario o por abandono de hogar. No pelearé nada material… Hagan lo que quieran con las cosas que yo usaba, no las quiero. Por favor, sé muy feliz. Gracias por lo que viví contigo. Te quiero ¡Chau! y abordó un taxi, llevando solo la ropa puesta.

Envía desde el taxi un mensaje: Mija*: “Javi te espera en la casa, es todo tuyo, sé feliz, no tardes”, Liz.




*Mija: palabra de cariño, muy usual de madre a hija, entre mujeres conocidas, o para alguien a quien se le ordena hacer algo, o para marcar límites, diferencias, edades, niveles sociales, edades, un tanto despectivamente. Aplíquenlo como mejor les parezca.