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sábado, 4 de octubre de 2014

Dadores

Podría ser
que te de, si me das,
que te visite, si me visitas,
que te sonría, si me sonríes.
que te considere, si me quieres,
que te quiera, si me adoras. No me pidas milagros,
que soy humano... y -desconfiado- falta que te lo crea.
Y el dador, rebelde a morir,
siempre queda entre la mente
que le grita: cambia, cambia ¡No des más!
 y el corazón que le susurra: no cambies, no cambies ¡Da!
Se acostumbra, no es que aprenda... sino que
se resigna, ¡se jode! (más claro)
y da sin esperar nada a cambio, 
eso que se le dice "incondicional".
Pero ya no esperando, recibe,
por la ley de causa-efecto-causa-efecto...
que siempre se cumple.
Y no sabe como expresar todo ese torrente
emocional, que regenera y restaura y aviva,
el ser del dador; quien a golpe de portazos,
desprecios, adioses y demás durezas humanas,
se desacostumbró a recibir linduras.

...Cuando sucede,
regresa al centro, a la confianza,
a la esperanza de que el ser humano,
a pesar de tantas derrotas,
no ha perdido el corazón.
Al menos no todos, no todos...
Una sola persona dadora es capaz
de regresarnos toda la fuerza
que creíamos perdida...
Y cuando son una veintena,
¡qué belleza!

martes, 30 de septiembre de 2014

Escapatoria



No podría ser poeta,
porque nada sé
de anáforas, dilogías,
sinécdoques, métricas, rimas, etecé.

La poesía me sería peligrosísima, como soy,
empezaría cantando en alejandrinos
y sollozando a soneto quebrado.
¿Dónde dejaría mi pudor?

Si brotase una lágrima indiscreta
y rasgadora, quemándome el corazón,
al recorrer mi tez que aún es tuya,
¿dónde ocultaría mi pena sin métrica y ya casi sin cadencia?

Y cómo hacer, si se me fugasen las carcajadas
en redondilla, a mitad de una tragedia 
o elegía, por el asomo de la locura
que tanto me libera en vivencias asonantes.

No es apatía ni desdén, quizás aprendería,
pero en los versos no sabría cómo hallar,
la oportuna escapatoria hacia un personaje ficticio
que no me haya roto el corazón.



domingo, 28 de septiembre de 2014

Cantinflas de Óscar Jaenada

 Hace una semana se estrenó en México y algunos otros países de Latinoamérica la película "Cantinflas". 

El actor español Óscar Jaenada protagonizó dos papeles muy diferentes: al hombre Mario Moreno y a su personaje cómico vitalicio, Cantinflas.

Óscar Jaenada, ha recibido una marejada de críticas encontradas, pero los cines ya han registrado una asistencia impresionante. 

Yo la vi, y podrán criticarse muchos aspectos de la película, ya que es una breve semblanza y no una biografía, con ciertas pinceladas de sus actos más famosos, sin embargo Óscar Jaenada, ha actuado de manera magistral, en mi humilde opinión. 

Tal vez otros actores hubieran podido imitar a la perfección a Cantinflas, pues abundan sus imitadores... pero no creo que hubieran podido interpretarlo tan bien como Jaenada lo hizo. 

Hubo magia en dos sentidos: Cantinflas nos permitió a los mexicanos conocer a Óscar Jaenada y Óscar Jaenada vino a presentarnos a Cantinflas desde otra perspectiva muy interesante, pues sucede con los personajes cuando son muy cercanos, que de tanta familiaridad, no le apreciamos justamente las cualidades que lo hicieron grande. En este caso, de tal magnitud que hasta el maravilloso Charles Chaplin, según se cuenta en la película,  le brindara su respaldo y reconocimiento.

Un aplauso de pie a Óscar Jaenada, deseando que reciba todo el reconocimiento que merece. Me resultó encantador ver a Cantinflas desde su interpretación.