Me gustaba el cosquilleo de la incertidumbre, comentario tras comentario de: Soy robot, no soy robot... a ver, demuéstralo con esta serie de letras... que no alcanzo a descifrar... te equivocaste, insiste otra vez.... bueno, que al fin acerté.... ahora reconfirma y dale clic; que de repente en el proceso, se me desaparecía todo el inspirado comentario y a volver a comenzar, etc.
Me embargaba una sensación de ser parte de la "magia ciberelectrizante". Yo, muy habitante de dosmiles en adelante, ¡eah! muy pro, pero que ya empezaban a saltárseme los chips y los circuitos.
¡Qué va!.... y ¿por qué nadie me lo dijo? que solo hay que enviar comentario, pasando por alto lo de los robotses y ¡listo! envía sin nada más, jajaja.
Nada que ver y haber con el "ser o no ser", cada vez que se va a comentar.
Nada que ver y haber con el "ser o no ser", cada vez que se va a comentar.
Y tal parece que siempre no soy robot... yo ya me lo estaba creyendo.



