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viernes, 13 de marzo de 2015

Perpetuo

Se quedó con esa herencia indeseada a la muerte de su esposa y aunque no pudo rechazar semejante legado, en el trance de promesas-despedidas... pensó que podría zafarse de él.

Lo transfirió a una institución
Lo regaló a su tía anciana
Lo subió en un camión de ayuda a una zona desastre
Lo lanzó a toda velocidad en la corriente de un río
Lo subió a un transporte de emigrantes...  ¡y regresó ileso todas las veces!

Al viudo con el tiempo, se le descompuso al máximo su carácter... En un arranque de hartazgo, mientras transcurre su rutina refunfuñadora de hoy, en un tono más cercano a la tristeza que al enojo, "Perpetuo", al percibirlo, calcula que es el momento idóneo para acercarse y ser aceptado, muy sigiloso se encamina a demostrarle su total solidaridad, pero el hombre lo advierte antes y  lo lanza a la calle por el balcón desde el tercer piso. 

El animal por suerte, abre a tiempo su paracaídas, se reincorpora y recoge de la calle toda su dignidad despanzurrada, antes de que se la remate el camión recolector de basura, dignidad que guarda con avezada destreza en su mochila de alpinista, junto a sus miaus que allí contiene y regresa de inmediato, colándose por una ventana; más abnegado, ronroneante y con cierta esperanza de gastar mejor su penúltima vida, junto al hombre, que le prometió a su ama cuidar siempre.  



martes, 10 de marzo de 2015

Estrella

Anocheció llorando, una estrella
textualmente: desolada
por la traición
de un celoso meteorito
al que ella tenía gran cariño
quien por hacerse el gracioso
cometió la imprudencia
de revelarle al sol
que ella lo amaba.

El sol: siempre fiel a la luna
-como por todos es sabido-
optó por alejarse
hasta ser inalcanzable
para esa estrella
que se murió sufriendo
-como es de suponerse-
sola, sola... ¡Desolada!
en el aciago firmamento.
Los cometas lloraban en sus casas,
viendo el espectáculo
mientras comían chocolate.

Toro Salvaje



sábado, 7 de marzo de 2015

Al poeta

En febrero
me quedé sin palabras
porque me encontré
a un poeta desencantado
Y le regalé para reanimarlo
mi diccionario de ilusiones
mi haber emocional
-Podría vivir sin mis cosas pero no sin sus versos-
Vacía e insensible crucé
por días, rúas y sucesos
hasta que
uno de sus poemas desgarró
todas mis penas silentes
restaurándome la voz y la vida
con sus alucinantes versos
como besos de magia
y chispazos de inusitada locura.