Traductor :

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Abrazo fuerte para Chile!

Toda mi solidaridad hacia el pueblo chileno, por el sismo. Deseando que no haya daños humanos y que sean mínimos los materiales.


lunes, 14 de septiembre de 2015

Nunca te acostumbres

Nunca dejes de sufrir
por las desgracias que veas
¡Maldice,
repudia,
indígnate a rabiar!
Si tú quieres,
si te sirve,
para desahogarte.

Pero no te deshumanices,
ni te hagas indiferente.
No te socaves
con odio. Elimínalo.

Llora, llora, llora...
y luego ¡Perdona!
para que revivas.
Pero, no te endurezcas
ni te hagas frío, ni ciego, ni maldito.

Nunca te acostumbres
a lo que es perjudicial
para ti y para cualquiera
y si puedes, ayuda.
Nunca te acostumbres.





viernes, 11 de septiembre de 2015

Filogón

Después de los chillidos de llantas y suyas, corrió y corrió, hasta desplomarse en la entrada de la que a pesar de todo, el siguió considerando su casa, esa misma casa en que "por travieso, por inquieto" (muy irresponsables y crueles, digo yo) lo motivaron a salir todos los días, "para que se perdiera, o se lo robaran".

Pero... ¡lo atropellaron!. Y yo, su insensible-terrible-nefasta-y-más irresponsable-vecina-porque-lo sabía, no lo impedí. Desde que conocí su circunstancia, debí traerlo para acá y no solo pensarlo, o buscarle otros dueños, acudir a un organismo protector, llevárselo a aquella muchachita que supe que lloró profusamente cuando le robaron a Joel, tan parecido a él. 

Mis perros y yo, dejamos de ladrar -los tres- Muy tristes, frustrados, rabiosos, porque perdimos al Filogón, su enemigo predilecto... el que todos los días les pasaba tan libre y resuelto, calle arriba, calle abajo y para enojarlos todavía más, de regreso, ya de noche, les resumía todas sus anécdotas en el poste de enfrente, ¡su poste! o lo más cerca posible de las narices de estos, que enloquecían a rabiar.

Pero él se llenaba de orgullo y entusiasmo cuando le gritábamos: ¡Filogón, Filogón!, que era cuando estos también se amistaban y lo saludaban a rabo batiente. "Filogón" nos salió tan natural cuando lo vimos la primera vez, y a él le gustaba serlo y cuánto reían los transeúntes al escucharnos gritarle y verlo tan orgulloso.

Me confié en su pericia para habérselas solito en todas sus cuitas, hasta de torero de carros, Pues ya era ¡Tremendo Filogón!!.

No actué oportunamente, ¡snif!...


Así pasamos algunos días, de duelo y culpa y duelo y culpa.... cabizbajos e incapaces de volver a mirar hacia la esquina por donde llegaba siempre...

Pero ayer, mis perros ladraron con tremenda voz de sorpresa y gusto... ¡Apareció el Filogón, no se murió, no se murió! -entraron a decirme- Y allí estaba, visitándolos, tan vigoroso como siempre...  pero ahora muy precavido, amistoso, bañado y guapo, tan acicalado, que hasta parece otro. Y seguido apareció su dueña por él, quien ni nos miró supongo que para ahorrarse nuestro sermón: -Vamos, "Negro" -y "nuestro Filogón", se fue con ella, estrenando obediencia y ella cuidados-