Bien estableció Isaac Newton, en la Ley de la Inercia:
"Cada cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo,
a no ser que sea obligado a cambiar su estado de fuerzas impresas sobre él."
* Favorablemente en pensamientos y actitudes,
podemos no dejarnos arrastrar por la inercia.
¡Qué fuertes y qué libres somos, caray!

