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jueves, 26 de noviembre de 2015

Y... ¿Qué haces?

Después de las muestras de alegría, los abrazos y los "qué bien te ves" ...

-Y... ¿Dónde estás?

-¡Estoy aquí frente a ti!

-Sí, sí... pero ¿qué haces, a qué te dedicas?

-¿Qué hago?, muchas cosas, de todo un poco...¡Escribo!

-O sea que ¿No tienes trabajo?

-Escribo, te digo...

-Pero... ¿no estás haciendo nada?

-Es que... escribo... Todos los días, a veces de sol a sol.

Se despiden, besos, intercambio de teléfonos, buenos deseos...

-¡Ojalá que encuentres trabajo pronto! si sé de algo, te llamo.
. . . . .
. . . . .

-¿A que no sabes a quién me encontré?, a "X" está re bien, igual que la última vez que le viste. No se hace nada, como si el tiempo no hubiera pasado.

-¿De verdad?, ¡Qué gusto!... Y ¿en qué trabaja ahora, en dónde está?

-¡Nada! Sigue sin hacer nada.

-¡Cómo! ¡¿Sigue sin trabajar?! Hay que buscarle algo ¿Cuánto tiempo lleva así?




miércoles, 25 de noviembre de 2015

Las reacciones

Principio de acción reacción, Tercera Ley de Isaac Newton:

"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria:
quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales
y dirigidas en sentido opuesto"


Bien... tenemos:
La fuerza entre la luna y la tierra.
O la fuerza que una superficie ejerce
sobre un objeto apoyado en ella.

Pensando en relaciones humanas...
Es un pleitazo cuando ninguna
de las partes frena su fuerza opositora.

Pero cuando no es pleito,
¡el cielo es  poco!, me parece.

Y quedaré a deber la segunda ley.


sábado, 21 de noviembre de 2015

Señorita Soledad

En mi caminata por el parque, la vi tan elegante, fina y antigua, leyendo sentada en una banca; que con impertinente curiosidad la interrumpí con una vaguedad. Muy amable, me invitó a sentarme con ella, guardó el libro y me ofreció de un estuchito metálico dulces de especias. Tomé uno gustosa y ella otro. 

-Lo leí en la secundaria -dije del libro-  

-Sí lo recuerdo -respondió, y escondió en su sombrero un rizo que jugaba en su cara- 

-¿Cómo sabes? ¿Tú estabas? -sorprendida-

-Sí, siempre. Pero no me habías querido ver, porq...

Rebatí sin mirarla, un tanto abochornada porque mentía. Pero ella se sacó uno de sus guantes, y me levantó la cara con maternal calidez.

-No importa, no te preocupes... Si no lo hago yo, que soy la mismísima soledad... Y nadie desea mi compañía... me temen, me ofenden, me evitan y rehuyen todos los días...¡sola e inmaculada por siempre! -sonrió muy iluminada y divertida- -Pero... Me entretengo de mil formas, disfruto mucho, créeme ¡Vivo!

-Pgrjgñg... es q... 

-¡Shh!... Si me aceptaran, nunca estarían solos. 

Luego cantó algo sin expresar palabras, era una canción muy suave y fraternal, que salía de su corazón... hasta que me abrazó la paz deliciosamente, que me trajo el primer recuerdo de ella niña.