Lo conocí en una avenida cibernética y me gustó. Le brillaban mucho los ojos al verme -Ajá, yo también le gusto, pensé- Así que le eché todo el anís a mi presencia e inicié una comunicación abierta, fluida, y desenfadada.
Él sonreía muy raro, hasta podría decir que cómico, porque se mostraba muy empático, pero enrojecía y echaba la cabeza hacia atrás, gesticulando también muy raro -Es tímido, lo pongo nervioso, volví a pensar- Entonces, fui más discreta, pero permitiendo que el anís hiciera solito su encanto.
Hasta que él, jadeante se arrancó la camisa, regando botones por el piso -qué fuerte, otra vez pensé-
Mi corazón con un descarado bum, bum, bum, que por disimularlo, me puse más nerviosa, pero... total, me acerque.
Fue cuando él, muy sudoroso y ya casi color morado, con sus manos heladísimas, me lanzó con una fuerza terrible, que volé varios metros atrás, antes pude caer de pie, cuando en un chillido espantoso me dijo: ¡Soy alérgico al anís estrella!
Amigos de blog, deseo que sea una ¡Feliz Navidad para todos! Reciban todo mi cariño de anís, esperando que no sean alérgicos... y si acaso, díganmelo, para saberlo, no para cambiarme el nombre : )
Mi plan era felicitarlos a cada uno en sus casas, pero luego de visitar a varios, empezó a pedirme que comprobara si soy robot o no, dificutándoseme horrible hacerlo, porque el tiempo se comió mis intenciones... Y porque todavía ando averiguando si soy o no soy un robot.
Mi plan era felicitarlos a cada uno en sus casas, pero luego de visitar a varios, empezó a pedirme que comprobara si soy robot o no, dificutándoseme horrible hacerlo, porque el tiempo se comió mis intenciones... Y porque todavía ando averiguando si soy o no soy un robot.