Dicen que
ya silba entre ruiseñores
vuela con las golondrinas
luce como tulipán
sueña en nuevos horizontes
y que su alma se le desnuda
para írsele a nadar
por los caudales de emociones
que se le derraman del pecho.
Dicen que
llora, suspira, ríe, susurra,
empalidece, suda y tiembla,
que le da taquicardia
y que olvida sus hambres, guerras,
traiciones, amarguras y pesares,
cuando entra en contacto
con el mundo de los otros.
Que también allí con ellos
se esperanza, sueña
y se motiva a vivir
más escandalosamente.
Pues encuentra de todo
y no deja de leer
Dicen que
ya está muy grave,
y que no tendrá salvación
porque además
no desea salvarse
pues ya contrajo
la terrible e incurable
Enfermedad de la Poesía.