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domingo, 8 de mayo de 2016

La mala hierba

Son demasiados los demonios con los que tenemos que lidiar en cada jornada. Si dejamos libre a nuestra mente,  los hace crecer como la mala hierba, hasta invadirnos completamente.

Ni siquiera son los enemigos... para lastimarnos hondamente, podemos nosotros solos, con esos pensamientos nocivos, que luego convertimos en sentimientos.

Las puertas del infierno están cerradas, y las abrimos, en una obcecada autodestrucción incomprensible.

Siendo que también el cielo está: claro, enorme, azul, siempre diferente para recrearnos y dispuesto a cobijarnos. Nadie puede robarnos la posibilidad de permitirlo y, aunque estuviéramos en cautiverio, nos sentiríamos liberados.

¿Cuál es la utilidad de lanzarnos al abismo, si podemos elevarnos, o simplemente llorar al ras del suelo, con alguien de confianza, o solos?

Al carajo todos los delincuentes, rateros, políticos, timadores, tratantes, explotadores, terroristas, negociantes de carne,  sangre y muerte, o todos los egoístas que conocemos, cuando pretendan boicotear nuestro derecho inalienable a la felicidad.

Porque todos, absolutamente todos merecemos ser felices.

Y no se trata de sustituir lágrimas por jajases -fingir alegría es patético- Sino decidir no arrojarnos al abismo.

Serenarnos, después de desahogarnos y luego seguir con la fuerza que podamos, la fuerza que nos quede después de la derrota, aunque no haya motivos externos a las cuales asirnos.

La satisfacción de no vencernos ni abandonarnos a la desgracia, es suficiente razón para seguir viviendo y confiar, porque todo lo que nos sucede, nos sirve.

Aunque de momento, por el traumatismo, solo podamos soñar que volveremos a soñar. Con eso, ya ganamos esta jornada y mañana será otra la lucha, si acaso despertamos.

Y si despertamos,  será un privilegio enorme que agradecer y así comenzar el día, arrancando la nueva hierba mala, para impedir que nos destruya.

viernes, 6 de mayo de 2016

Acrostizando con los amigos de anís

Son
Amigos
Bondadosos
Optimistas
Receptivos.

Alegres
Naturales
Inteligentes
Soles!

Espontáneos
Solidarios
Talentosos
Respetuosos
Espléndidos
Libres
Leales
Amorosos.

* Gracias amigos blogueros: Desde la A hasta las Z ¡Los quiero, siempre
me representan bendiciones!

martes, 3 de mayo de 2016

Capicúas

Las ocurrencias sanas de Ana
son como las sagas animadas;
Su papá, se alela con la niña
que es tan adamada.

Tiñe las sayas con anilina
y así aviva los colores
que le parecen sosos.

Azuza a la gata
sin recordar que la arañara
por obligarla a comer anona
o por subirla al yatay.

Su hermano Otto,
competidor de kayak
no duda en reconocer
que "Ana es de esos seres
que sin sañas ni mañas,
sacan lo mejor de lo que somos
y a quienes nos sometemos
por amor."

De noche
se acurruca con mamá
para que le canté nanas
hasta quedarse dormida.
Arra, erre, arre, erra
ro, ro, ro.

* Capicúa:
 palabras que se leen igual
al derecho o al revés.
Con negritas inclinadas.