Traductor :

jueves, 12 de mayo de 2016

Distraído

Tan preocupado por su futuro
caminaba sin mirar
y en una vuelta de esquina
diose un frentazo
justamente con su destino.

Tomose tanto tiempo
para recoger y ordenar
todo su reguero de "ayes"
que ni se enteró.

Y el destino
con su agenda
siempre tan saturada
esperarlo no pudo.

martes, 10 de mayo de 2016

Al garete

Un poema barroco
molesto de ser incomprendido
ahuyentó a los pajaritos
mandó a dormir a las flores
escondió a las damas lindas
y a los caballeros amorosos 
fundió a balazos a la luna
arrancó todas las estrellas
y encerró a su autor
con todos sus garigoles
en un baúl de caoba.

Muy claro y libre 
se mudó a  un país tercermundista
como el mío
donde la vida es más fácil. Verás...
Pronto se robó un celular
en un estanquillo céntrico
para tomarse selfies
que sube a instagram
y a twitter
arrancando suspiros
y recibiendo likes
de  sus seguidores.

Es ya tan famoso
que usa gafas oscuras
cuando no tiene ganas
de ser reconocido
y en sus escondites 
lee a Jaime Sabines
enamorado de su
sencillez.

domingo, 8 de mayo de 2016

La mala hierba

Son demasiados los demonios con los que tenemos que lidiar en cada jornada. Si dejamos libre a nuestra mente,  los hace crecer como la mala hierba, hasta invadirnos completamente.

Ni siquiera son los enemigos... para lastimarnos hondamente, podemos nosotros solos, con esos pensamientos nocivos, que luego convertimos en sentimientos.

Las puertas del infierno están cerradas, y las abrimos, en una obcecada autodestrucción incomprensible.

Siendo que también el cielo está: claro, enorme, azul, siempre diferente para recrearnos y dispuesto a cobijarnos. Nadie puede robarnos la posibilidad de permitirlo y, aunque estuviéramos en cautiverio, nos sentiríamos liberados.

¿Cuál es la utilidad de lanzarnos al abismo, si podemos elevarnos, o simplemente llorar al ras del suelo, con alguien de confianza, o solos?

Al carajo todos los delincuentes, rateros, políticos, timadores, tratantes, explotadores, terroristas, negociantes de carne,  sangre y muerte, o todos los egoístas que conocemos, cuando pretendan boicotear nuestro derecho inalienable a la felicidad.

Porque todos, absolutamente todos merecemos ser felices.

Y no se trata de sustituir lágrimas por jajases -fingir alegría es patético- Sino decidir no arrojarnos al abismo.

Serenarnos, después de desahogarnos y luego seguir con la fuerza que podamos, la fuerza que nos quede después de la derrota, aunque no haya motivos externos a las cuales asirnos.

La satisfacción de no vencernos ni abandonarnos a la desgracia, es suficiente razón para seguir viviendo y confiar, porque todo lo que nos sucede, nos sirve.

Aunque de momento, por el traumatismo, solo podamos soñar que volveremos a soñar. Con eso, ya ganamos esta jornada y mañana será otra la lucha, si acaso despertamos.

Y si despertamos,  será un privilegio enorme que agradecer y así comenzar el día, arrancando la nueva hierba mala, para impedir que nos destruya.