Tiene palabras secretas,
sin voces de aire, pero
recibimos su esencia envolvente,
que nos abraza y nos penetra
hasta sentirlo
y hacernos luminosos
aun en la más
rústica oscuridad
circundante.
Para luego darnos completos
en un beso, un abrazo,
o simples frases cotidianas
que se transforman
en mágicos versos
que nos van abarcando
toda el alma,
como si fuera su piel
para salvarnos,
para protegernos
—como un amuleto—
de todo sufrimiento
o mal. Y a la vez
liberarnos, con su verbo
purificador.
Es amor...
Traductor :
lunes, 20 de junio de 2016
viernes, 17 de junio de 2016
Vagabunda va
La belleza
serena y tenaz
como la misma naturaleza
vagabunda va
con sus pertenencias
al hombro
deseando ser vista
captada
atrapada
por aquellos seres distraídos
del mundo
que cerrados-encerrados
transitan, sin acatar
que está viva
hasta en lo más insospechado
siempre presente
siempre asequible
siempre dispuesta
a liberar, a hermanar
a redimir por el amor
como la esencia de una plegaria
universal, desinteresada,
democrática
que desata las bendiciones
que habían sido secuestradas
por la distracción.
serena y tenaz
como la misma naturaleza
vagabunda va
con sus pertenencias
al hombro
deseando ser vista
captada
atrapada
por aquellos seres distraídos
del mundo
que cerrados-encerrados
transitan, sin acatar
que está viva
hasta en lo más insospechado
siempre presente
siempre asequible
siempre dispuesta
a liberar, a hermanar
a redimir por el amor
como la esencia de una plegaria
universal, desinteresada,
democrática
que desata las bendiciones
que habían sido secuestradas
por la distracción.
miércoles, 15 de junio de 2016
Pobrecito mi patrón...
piensa que el pobre soy yo,
Lara li lara la... La la la.
Esa canción cantaba el encargado de los inventarios, de una fábrica, cuando se daba a la tarea de alterar los registros de existencias, de acuerdo con el jefe de almacén,
el jefe de planta, los guardias y los obreros, para dar salida clandestina hormiga, de los productos que fabricaban y que vendían por ahí.
Los sábados, cuando recibían su paga, cual vil tienda de raya, él, a la salida les repartía las ganancias, para hacer justicia salarial.
Hasta que montó su propia empresa y entonces se esclavizó, porque no confío en ninguno de sus empleados.
Se hizo muy rico.
Lara li lara la... La la la.
Esa canción cantaba el encargado de los inventarios, de una fábrica, cuando se daba a la tarea de alterar los registros de existencias, de acuerdo con el jefe de almacén,
el jefe de planta, los guardias y los obreros, para dar salida clandestina hormiga, de los productos que fabricaban y que vendían por ahí.
Los sábados, cuando recibían su paga, cual vil tienda de raya, él, a la salida les repartía las ganancias, para hacer justicia salarial.
Hasta que montó su propia empresa y entonces se esclavizó, porque no confío en ninguno de sus empleados.
Se hizo muy rico.
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