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miércoles, 22 de marzo de 2017

Mi entrevista con lobo

Donde atienden a mis perros, tienen un Pastor Alemán, con admirable educación, siempre anda suelto, a pesar de tanta concurrencia. Es lindo.

Llevé a Cuca a vacunar. Estaba el perro con una cadena y con un simple gancho, sobre la agarradera de una de las puertas de vidrio. Más grande, huraño y gris, casi ocupaba todo el acceso, por lo que pasé rozando su hocico, con mi perrita en brazos, que se estrechó fuerte a mí.  Dentro lleno y todos los perros muy quietos y sentaditos, como nunca antes me había tocado ver.

Ya en la recepción, veo al pastor alemán echado tras el mostrador y  "muy contrariado", con su color café con negro y su tamaño normal (muy despistada soy).

Volteo hacia la puerta. Es mi turno y ante mi gesto, me dijo la veterinaria: Es un lobo, cuando apenas iba a preguntar qué raza de perro era, semejante animalazo.
-Y ¿por qué lo tienen en la entrada, así nomás?, pregunté con miedo retroactivo, jajaja.
-El dueño no entiende, ya le dijimos. No se angustie, no hace nada... si no tiene hambre o no le molesta algo.
Y el hombre estaba muy despreocupado, apartado de "su mascota", curioseando en la boutique.

Ya no quise indagar sus horarios de comida... ni el menú, ni sus intolerancias y comprendí la quietud de los perros presentes, la indignación del Pastor alemán, la docilidad de Cuca para ser vacunada, su preocupación por mirar hacia la salida y su cariño exagerado.

Pagué y supliqué a un señor/ángel... de esos que aparecen en situaciones de lobos.
-¿Salimos juntos?
No pudo negarse, pero susurró, Dios mío.

Salí en modo invisible pegada a su ¡Rottweiler! al que sin lobo no me hubiera acercado jamás, jajaja.

"Jugaremos en el bosque, mientras el lobo no está...porque si el lobo aparece...", regresamos cantando.

Y ya ahora pienso que han de ser lindos, ya ven Rómulo y Remo.  Claro a centímetros no se piensa igual, jajaja.

Era así de bello:



domingo, 19 de marzo de 2017

Una gota

Silencio, calma.
Un color, una gota.
Puede ser...
lo que quieras.
Callo,
para que respires,
imagines, contemples,
sientas.
Tú decides qué.
Sin palabras ruido,
sin pensamientos ruido,
sin emociones ruido,
sin ruido.
Para que vivas,
seas.
Sin más... así,
serenamente.




jueves, 16 de marzo de 2017

Podría ser

Podría ser
que en un día cualquiera
te preguntes
porqué esto o aquello
fue así o asá
Que amanecieras
algo inconforme
o muy inconforme
Y que entraras otra vez al seductor terreno de los hubiera, esos que dicen
los locólogos y los motivólogos que no existen, según esto para superar descalabros.
¿Será que ellos no han vivido
ninguna situación de "hubiera"?
-es lo más seguro-
Como si de aplicar pomada o merthiolate a un raspón,
se tratara y,
"ya, ya, aquí no pasó nada"
Pero la terquedad existe,
quién no cae en la tentación
de echar una ojeada a esos momentos cumbre
de varios caminos en que
lanzamos la moneda al aire
y cogimos por un rumbo, haciéndonos el destino,
pero los duendes
conspiraron en contra
y la vida se nos fue por otro
nunca previsto,
en ocasiones muy adverso
y todo se nos fue al traste
y uno se fue a la deriva
con la vida difusa, muy desperdigada.
. . .
O podríamos no haber vivido
la vida
y haberla llevado horizontal, plana, arreglada,
sin problemas,
sin riesgos, sin aventuras,
sin picos extremos,
ni opuestos
Y para qué nos hubiera servido el aburrimiento
con toda esa comodidad banal.
Si la vida precisamente
estuvo y sigue estando
en todo lo incierto
que ya pasó
y que fue lo máximo
porque en una noche como hoy
sin tanto sueño (del de dormir, no del de futurear)
uno piensa o siente o insomnia, un "podría ser",
que en vez de tener
toda esta luna que me abarca...
estuvieras tú
aunque fuera por
un instante tan pequeño,
tan pequeño,
en que solo cupiera
este "te amo"