-¡Mamaaá!, llega el niño con sangre en la boca.
La madre lo revisa, lo tranquiliza.
-Ya se te va a caer otro diente, ven a enjuagarte... ¡Listo!... ¡Ya! No vayas a estar tocándolo, ni moviéndolo.
El niño asiente mustio y se va. Pero regresa al rato en las mismas.
Después de esto, la madre lo espía y lo encuentra removiendo su diente con los dedos. El niño corre a enjuagarse de nuevo y regresa, sin dar oportunidad de regañarlo.
-Oye Mamá... Mmm... ¿Tú crees que el ratoncito quiera darme algún anticipo esta noche? Necesito un dinero y este diente nada que se me quiere caer.
*Feliz fin de semana, amigos.