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martes, 2 de mayo de 2017

Informalidad

Me encanta la charla informal, esa que se da sin que nadie trate de impresionar, en que el silencio no aterra y haya que romperlo de inmediato con palabrería.

Cuando se dejan fluir las ideas y no es competencia de dominio de temas muy fufurufos. Cuando hay total libertad y apertura en el qué y en el cómo decir.

Odio los soliloquios en que no queda más alternativa que menear la cabeza de vez en cuando, mientras se bosteza disimuladamente, o se abandona con el pretexto más inverosímil porque ya no aguantamos. Yo me pierdo y dejo que funcione el automático, con una que otra pregunta, para que la persona continúe y continúe y continúe. Y yo no me entero de nada.

Las mujeres tenemos fama de parlanchinas. Yo hablo poco cuando no estoy en un ambiente informal. Soy informal, muy bromista, malhablada, bastante risueña. Pero necesito estar en confianza, no con todo mundo ... soy muy cortante y fría cuando no me cae bien alguien!!

Con la gente discursera, me pasa que me pongo a divagar, a contar todo lo que hay alrededor, a multiplicar, a restar, dividir, lo que veo. A revisar el decorado de donde estemos. Pensando:  Esa pared se vería mejor verde, amarilla, azul. Esos pisos son de 30, 40, 60 cms. por 10, da tanto..   por el otro lado, son tantos metros cuadrados. O a mirar zapatos. Las ventanas, el estilo, a calcular la altura de las paredes.  Siempre miro los zapatos. Según yo, dicen todo lo que somos.

Me fijo más en los diferentes tonos de voz, en la gesticulación, en las manos, no si bonitas o feas, sino como las mueven.  Claro en los ojos, la boca. Si mienten, si tratan de convencer(se), reafirmarse. Dejo que sea lo que no dicen, lo que más hable.

Pero también qué maravilla es cuando puedo charlar con alguien y que no haya fin, que bien pudiéramos pasar la vida charlando.  Eso es milagroso, mágico.

viernes, 28 de abril de 2017

Solidaridad hacia los hermanos venezolanos

"La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino."

"Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos."

"El arte de vencer se aprende de las derrotas."

                            Simón Bolivar.

*Con ustedes mi solidaridad y seguramente la de todas las personas libres del mundo. ¡Fuerza y determinación! ¡No se dejen... el pueblo es más!
¡Derroquen a Maduro, ya basta! Que ya no siga mal utilizando la imagen de Bolivar, para su beneficio personal.

lunes, 24 de abril de 2017

Si yo robara

Si yo robara un frutsi y un gansito de inmediato me mandarían a prisión, sin dejarme llamar a nadie para defenderme y estaría en una celda inmunda, repleta tratando de sobrevivir, sin derechos.

Si huyera de la inseguridad, de la delincuencia, de la falta de oportunidades, a otro país y entrara en forma ilegal, me deportarían de inmediato, sin mínima consideración.

En cambio los politicos, regenteados por el presidente Peña Nieto, por los corporativos, por los narcos y los expresidentes, han convertido a esta tierra en panteón de periodistas, detractores, trabajadores, defensores de los derechos humanos y cualquiera que los mire feo o porque tuvo la maldita suerte de ir pasando por donde mataron a alguien o hubo cualquier zafarrancho.

Se roban todo el patrimonio de los habitantes, el presupuesto de todos los rubros institucionales, para hacerse terratenientes, inversionistas en Oriente, Europa, Estados Unidos, whatever. Se hacen clientes preferenciales de las más exclusivas firmas de lo que ellos consumen y coleccionan frenéticamente...

Mienten, amenazan, sacrifican, insultan, humillan, asaltan, asesinan y les dan todas las garantías y derechos humanos.

Ellos tienen con qué pagarlos... ¡sí, nuestro dinero!

Caen en prisión, solo por alguna deslealtad hacia quien los regentea o por un simple "ya me caiste gordo" o "ya me sabes muchos secretos" les dan un tratamiento de VIP, en cárceles cómodas, diferentes, para celebridades;  les preguntan si desean ser extraditados "los señores" o si desean permanecer en los países donde los localizan mediante los boletines de la Interpol y hasta les regularizan su situación migratoria por allá, aunque hayan entrado ilegalmente, sin devolver lo robado, sin pagar jamás las penas de sus crímenes... ¡Ah! Y con sus familias a salvo, permitiéndoles vivir en palacios, a sus hijos crecer y estudiar en los colegios más caros del mundo y convertirse al llegar a ser adultos, lo mismo que sus padres. Confiados en que los "roba frutsis", purgando la pena por el crimen cometido, perderán la memoria o ni se enterarán por la odisea de resolver su día a día, como es con toda persona fuera de la política.

¡Ay, mis hijos! Se lamenta la llorona todas las noches por todos los callejones del fantasmal país.

Y de las fosas clandestinas salen los murmullos inútiles "la lucha sigue sigue, el pueblo vive vive" que le hacen segunda.


*Frutsi es un juguito. 
Pingüinos y gansitos, son panes.