Traductor :

viernes, 9 de junio de 2017

Hasta que sea posible


Y con todo... Vuelve a amanecer.
Ha vuelto a amanecer y, seguirá amaneciendo.

Una mañana cualquiera despertaremos, amándonos.
Conservemos la calma y por encima de todo, la fe.


jueves, 1 de junio de 2017

Sin título... no se vería en la negrura

Y en un ratito
nos fabrican la niebla,
nos llenan de negro
la mente, las entrañas,
el corazón.
Nos enlutan de nuevo
y apretamos
las quijadas, los puños...

Los ojos,
cascadas de fuego
otra vez,
horadándonos
la carne, para diluirla
en la tierra,
que desemboca
en la tumba común
de la conciencia.
Ese hoyo negro
donde yacen
más hermanos inocentes.

Ya la bruma avanzó
de nuevo.
No nos deja ver más,
es que,
no queremos ver más.

Pero...
a tientas,
a rastras,
a como la fuerza
de Dios nos permita,
dentro de nuestro
agotamiento y miedo y sufrir, intentemos los que seguimos aquí, con lo más
puro y niño
de nuestra alma, recuperar
los colores del consuelo,
para los deudos directos,
-que somos todos
al final de cuentas-
y tratar de honrar
a los que arrancaron así, ayer,
en el mismo ratito
en que creíamos
que lo nuestro,
lo personal,
era algo importante.


martes, 30 de mayo de 2017

La puerta al hastío

El ser humano tiene una predisposición y una afición a traspasar las puertas indebidas en los callejones de su vida. Y si encuentra un letrero como aquellos del Lobo Estepario, de H. Hesse: "No para cualquiera" o "Solo para locos", su ingreso está garantizado.

En la realidad actual, en vez de leyendas como las de la famosa novela, es como si aparecieran múltiples letreros de puertas hacia el hastío. Ese desánimo, pesimismo, falta de identidad, de energía de los jóvenes, quienes obtienen de donde sea, los recursos para la evasión, adictos a tantísimas cosas que ni imaginarían muchos adultos y en contraste, no encuentran ningún recurso para la creación de su vida y un destino. Incapaces de discernir, de discriminar lo que les perjudica. Incluso son aficionados a herirse, al suicidio, a la depresión, al sufrimiento, a la muerte.

Por supuesto que sí existen maravillosas excepciones de chicos admirables. Pero esa masa autómata va en alarmante expansión, compuesta de individuos, encerrados en su ser, conectados a su pantalla inteligente, viviendo su ficción "selfie" de cada día, incapaces de participar en vivencias mínimas en su entorno, que rechazan un abrazo o un beso y en cambio mueren por la falta de un "like" en sus publicaciones en redes. Ni siquiera pueden sostener una conversación en vivo, más allá de monosílabos o movimientos de cabeza, sin violentarse.

Es muy necesario que quienes no fuimos arrastrados por esa corriente, actuemos con todo el rigor posible para revertir los resultados paradójicos de esta era de incomunicación, justo cuando existe la máxima facilidad para la comunicación, en que cada vez están más jóvenes agolpados, ansiosos por traspasar las puertas hacia el hastío y sus sombrías derivaciones.

Yo creo que estamos todavía a tiempo de lograrlo.