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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Porque me gusta la verdura

Un hombre, nos estaba remodelando un local en un fin de semana.  Por la premura, ayudamos con la pintura.

Ya en la madrugada del lunes, trabajando y platicando de su vida, le pregunté:

- Si dice que le gustaría tener un hogar, hijos, una familia... ¿Por qué entonces, ha permanecido solo?

- Es que me gusta mucho la verdura y  las mujeres no lo entienden.

- ¡¿Cómo?! Si hay tantas mujeres y de gustos tan diversos.  Además es algo insignificante a cambio de tantas cualidades que usted tiene. Con amor todo se puede comprender y negociar eso, no sé.

- No lo creo.

- Anímese, el amor da fuerza, salud, ilusión. Es el motor...

- Sí, lo sé,  pero, muy pronto surgen los problemas con ellas y ya no se puede seguir.

- No me diga que no ha encontrado mujer que lo entienda... si todavía las hay lindas, adaptables, hasta sumisas.

Habrá alguna vegetariana, con quien comparta ese gusto. Que le cocine platillos ricos sin pizca de carne. O una carnívora a la que no le importe que usted coma verdura. ¿O a usted le molesta que los demás coman carne? ¡No entiendo!

- ¿Qué fue lo que me entendió?, riéndose.

- Que le gusta mucho la verdura y que las muje...

- La aventura, a-ven-tu-ra.

Las carcajadas fueron el combustible para terminar a tiempo. Fue hace mucho y todavía cuando hay presión para terminar algo, recordamos con risa al "vegetariano-aventurero".

Él se aventuró a irse al otro lado y todavía se ríe con su esposa de mis esfuerzos por casarlo, entre martillazos, conexiones, rodillos, barnices y solventes.


viernes, 3 de noviembre de 2017

La niña que me impedía escribir

Hubo apagón, justo cuando empezaba a transcribir un proyecto, que debía enviar por Internet esa tarde sin falta. Tomé el borrador y salí apresurada a una antigua biblioteca del centro de la ciudad. Casi al llegar me encontré a mi hija que regresaba de la escuela, cerca de donde transbordaba para llegar a casa.  Le conté del apagón y me acompañó. Ella haría una tarea.

A pesar de que siempre estaba saturado, tuvimos suerte de encontrar computadoras disponibles y en lugares contiguos.

Aunque al rato llegó alguien con una niña pequeña que brincaba, reía y corría atrás de nosotras, se acercaba y se paraba en el espacio entre mi hija y yo a ver lo que hacíamos. Con la prisa que yo tenía y faltando solo una hora para que cerraran el lugar, me molestaba bastante su presencia. Pues se estrechaba tanto a nosotras, que me obligaba a encoger los brazos para poder escribir, pero no perdería tiempo en buscar y quizá discutir con la mujer con quien escuché que venía. Así que luché por concentrarme a pesar de que ella se empecinaba en molestar.

Solo se retiraba cuando volteaba a mirarla. Yo la fulminaba con la mirada. Se iba, pero luego regresaba. Permanecía cuando la miraba de reojo y cuando volteaba, huía de inmediato y mi hija, me veía a mí muy extrañada, pero seguíamos trabajando. Y así  estuvimos, entre los brincos, risas e invasión de la pequeña hasta que al fin pude terminar y enviar el trabajo.

Mientras mi hija imprimía su tarea, fuí con el encargado:

- No sé cómo permiten que entren niños que no saben comportarse, no me opongo a que vengan, obviamente, así les va naciendo el amor a las bibliotecas, pero deben saber comportarse, estar con algún adulto que les enseñe a respetar... ustedes exigir ese respeto.

- Señora... disculpe, ¿de qué habla?

- ¿Cómo que de qué? La niña que estaba jugando detrás de nosotros. La chiquita que vestía... de este tamaño -señalé con la mano- y que llegó con una mujer enseguida de nosotras, que se situaron en la sección a nuestras espaldas. -La cara del chico se fue desencajando y palideció.

- Aquí no entran niños, señora... ¡Nunca! Hace muchísimos años que no hay sección infantil... Además, no entró nadie más después de ustedes dos. -Me dijo muy tajante, mientras con la mirada desorbitada revisaba todo el local ya vacío. Se apresuró a cerrar, de tal forma que salió junto con nosotras-

Rumbo a casa, me preguntó mi hija: ¿qué tanto le decías al hombre?

- Me quejaba de la niña que buena lata nos dio.

- ¿Cuál niña, mami? Y ¿Por qué me mirabas tanto cuando estábamos tecleando?

- No te miraba a ti, sino a la niña. ¿Acaso a ti no te molestaba?

- No. ¿Cuál niña?

... Era una niña muy antigua, la recuerdo perfectamente. Mi hija no la vio. Seguramente el encargado sabía de esa niña y por eso su cara se transformó. Y su tono tajante, más bien era de "cállese señora, no me diga, no siga."
No pude saber más, regresé, pero el encargado renunció. Me alegró no haber hecho por mirar a la mujer con quien iba la niña.


lunes, 30 de octubre de 2017

La Verídica

Señor, Señora... estaremos 15 minutos afuera de su casa: Acuda, venga, apresúrese, no espere, no lo deje para después, aquí estamos, ya llegamos, hemos venido para su beneficio, para que no sufran más, usted y su familia. La vida les va a cambiar, a mejorar como de la noche al día. Hoy le traemos la solución hasta su hogar.

Si cada vez tarda más realizar sus actividades, o si no le falta el día en que le aparezca una dolencia nueva. Que piensa que todo le queda más lejos que nunca, no siendo así. O amanece con los nervios hechos nudo, o con una punzada en los tobillos, talones, pantorrillas, la espalda, el cuello. ¡Es natural! con las tensiones crecientes del día a día, con las preocupaciones constantes de estos tiempos, no faltará que sienta con frecuencia cefalea, o peor aún, quizá padezca de migraña, estrés, depresión, que anula su funcionalidad. ¡Qué terrible! No se resigne, no lo tolere más, le traemos la solución de por vida.

Su marido, su esposa, siempre de mal humor. O los niños que no pueden tener rendimiento escolar, por las constantes ausencias a clases, debido a los resfríos ahora con con el invierno en puerta, las bronquitis, las rinitis, otitis, sinusitis. O falta de concentración. La abuelita, con su reuma, sus artrosis, que le impiden todo.

Solo atrévase a probar hoy. Diga adiós a los medicamentos tan costosos que solo le disfrazan las enfermedades, pero no curan, ese negocio de los grandes consorcios farmaceúticos, para esclavizarlos a sustancias paliativas, pero que no curan. Ese es el negocio de ellos, una mafia. No caiga en esas trampas. Hoy diga sí, a una vida sana, a un existir sin limitaciones.

La Verídica, la única, la genuina, aprobada por iridiólogos, naturistas, reflexólogos, hipnotistas, hueseros, sobadores y por médicos reconocidos, también alternativos, científicos, conscientes de que la salud es primero, es oro molido y es posible, verdad y está al alcance de su mano. Ya puede ir despidiéndose, hoy mismo, de todo tipo de obstáculos para su buen funcionamiento.

La Verídica, en tarro tamaño familiar a 80 pesos, 2 tarros a 150, dotación familiar desde 350. Solo unte suavemente, en la parte afectada, y verá la diferencia, hoy mismo, de inmediato. La Verídica, única pomada elaborada a base de Cannabis, peyote, pasionaria, guamis, cachalaria, gobernadora, hongos de la sierra de Oaxaca de los de María Sabina, manzanilla, gordolobo, bugambilia, bardana, clavo, raíz de jengibre, regaliz, barbas de elote, drago, cola de caballo, chaya, para problemas renales o hepáticos, magnífica para los pulmones, para problemas digestivos, con  20 ingredientes más. Prácticamente le sirve para todo. Por eso está prohibida por los médicos alópatas, claaaro, es el fin de su negocio descarado. Ellos quieren, buscan clientes y no pacientes. Aunque usted no lo crea. Así es. Abra los ojos y deles la espalda.

No compre imitaciones, esta es pomada, ungüento "La Verídica", la única, la genuina, la auténtica, la que ¡sí! cura.  Con ingredientes cien por ciento orgánicos... Por cinco minutos tendremos oferta de 10 tarros por solo 500 pesos. Apresúrese, aquí afuera de su casa. No lo piense más y alivie su existir... La Verídica. Diga adiós a los prejuicios, no le tema a la marihuana, usamos solo extracto de su ingrediente activo, cannabis, metódicamente seleccionada. Solo usamos semilla de la mejor calidad, directamente de la sierra de Guerrero y del triangulo milagroso, maravilloso, entre Sinaloa, Chihuahua y Durango... que untada es muuy milagrosa.... La Verídica... pomada. No se quede sin probarla. Hoy mismo. No la ingiera, no la inhale, no la fume, no la beba, solo unte en un masaje circular, suaaave, muy, muy sutil, suaaave. Diga adiós a lo que lo aqueja, diga adiós a la enfermedad, garantizada... al alcance de su mano.  Aaaash... bbbero qué buena es... ingombarable... cinco binutos más... Aaash. ¡Buy bedicinal!