Porque amas admirarlas cada vez, y sabes lo mucho que agradan a todos.
Si te das baños de luz cuando ellas mismas organizan sus lluvias, o les pides deseos a las fugaces.
Si haces acrobacia en equipo para alcanzar las más cercanas, atractivas o simpáticas.
O si encantas a los más peques, con las de mayor esplendor...
No olvides, al final de la fascinación, regresarlas cada noche a su lugar.
Pues se ha venido registrando un continuo y exagerado bajadero de estrellas, que de seguir así, se teme su pronta extinción.
Sociedad Protectora de Estrellas.
. . .
*Yo no te pido que me bajes una estrella azul. Solo te pido que mi espacio, llenes con tu luz. Sigue llenando este minuto de razones para respirar... (Soñé con esa bella canción de fondo, en ese lugar que es más que el paraíso).







