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miércoles, 3 de octubre de 2018

Imaginación fantasma

Como fantasma condenado a flotar entre el cielo y la tierra; así, la imaginación deambula, en la inercia humana de ciertas épocas-opacas.

Y las palabras, sin importar que sean las más hermosas, se ahogan en la oquedad de la incongruencia y falta de sinceridad.

Suenan desabridas, triviales, paliduchas, muy superficiales. Porque salta, se nota la ruptura entre el sentir y el decir, aunque el paisaje y las condiciones sean espléndidas. Saben como una galleta dietética, cuando lo que se necesita es nutrirse.

Pero la imaginación insiste en buscar a alguien que se atreva a soltar su voz hasta desnudarse.

En ese acto, en ese instante, se desanudan, se desamarran y desencadenan los sentimientos y, se vuelven a concatenar las derivaciones del verbo amar.

La imaginación alcanza el cielo, elevada por el perfume de naranjo de un ambiente creativo.

domingo, 30 de septiembre de 2018

El poema de regalo

Tras muchos años de feliz relación, quería regalar a su mujer un poema. Pues aunque ya le había regalado de todo, jamás un poema de su inspiración. Se emocionaba al imaginarla cuando lo leyera.

Ella dormía... le pareció tan hermosa así, iluminada por la luna, que se levantó a escribirlo...

Amada mía -No, muy trillado.
Amor -tampoco, así le digo casi siempre, mejor voy directo.

Escribió sobre ese momento. Para ser su primer poema, iba muy bien. Pero la complicación empezó con unos verbos irregulares, como asir, en que dudó decir: "asgo tu mano" -qué feo suena.

Luego, en: Yo fui uno antes de ti, pero cuando fui aquella tarde a donde te conocí. ¿Cómo, cómo! ¿Fui con ser y también con ir? Pensó que ambos verbos le estaban jugando una broma pesada. Los eliminó.

Puesto que ya habían vivido  juntos, en todos los tiempos del verbo, volvió a sufrir con los tiempos compuestos. No hallaba si decirle, te he-había-hube-habré-habría-haya-hubiera-hubiese amado... verbo auxiliar en el tiempo correcto, más participio del verbo que fuera.

Usó los tiempos simples, pero quedaba tan lacónico, que no lo satisfizo.

A las 5 de la mañana, en la cocina y ya furibundo, fumando y bebiendo café, desistió de los compuestos y optó por el condicional y el subjuntivo en presente. Cerrando con imperativo.

Lucía: yo te amaría más de lo que ya te amo, si tú me regalaras para mi cumpleaños un diccionario de conjugaciones de verbos con explicación de usos adjunta. Si lo estudiara, sería feliz y tú más. Hazlo.

Le dejó la nota en el imán del refri antes de salir a trabajar. La besó antes muy sutilmente para no despertarla.

Ella en confidencia:

-Te lo juro que no tiene abuela, seguro ha de traer alguna amante o no sé qué le pase. Se acabó el romanticismo, en las noches se levanta y me deja sola durmiendo. Ya no sé ni a que hora se va en las mañanas, Hoy ni se despidió, ni nada. El colmo... me ha pedido. Nooo, qué  va, me ha ordenado que le regale un diccionario para sentirse feliz, ¿qué es eso? ¡Un diccionario! Y deja tú, no un diccionario cualquiera, lo quiere ¡de verbos, el muy señorito! De veras... no sé qué voy a hacer.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Allá lo llevan

Estaba en el jardín, dispuesto a leer, cuando vio el hormiguero.

"Si no las molesto no pasará nada, ellas han de tener importante función ecológica", y tomó prudente distancia.

Iba en la página 20, y las hormigas mantenían su actividad. "Admiro su constancia", pensó y siguió leyendo.

Ya hacían montón, ya exploraban, ya pasaban en fila india con un abejorro herido, un chapulín, un gusano, una cucaracha, hojas, semillas, piedras.

Él se mantenía en la lectura y admirando a los perseverantes bichitos, inofensivos, simpáticos.

En la página 50 más o menos, por detrás de él para no ser vistas, pasaban con sus cargamentos, cada vez más valiosos. Incluso un gato.

A la página 120, él apenas y tuvo los reflejos, para saltar de su silla y correr, cuando ya lo tenían a las puertas del hormiguero.