Hablan por hablar y hacen daño. Han dicho que el poeta, murió de frío. Qué va.
Con la pasión con que escribía, pudo sucederle que:
Le explotara alguna sílaba enloquecida. O,
que se le clavara alguna tilde envenenada.
Pero ¿de frío? ¡No!
Pudo ser, que esa noche, se le amotinaron todas sus musas, celosas entre sí, hambrientas de exclusividad y en el jaloneo, lo desintegraron.
O, que ellas de acuerdo, lo colmaron de alipuses y amor, hasta encenderle el corazón, consumiéndose todas con él, en la hoguera de su última estrofa.
Pero, ¿morir de frío, el poeta que incendiaba renglones con su pluma? ¡Jamás! Que no hablen, quienes no conozcan sus poemas.
Murió el poeta a causa de un exceso de amor y musas, en su noche más alegre de invierno. Esa es mi versión, que repetiré hasta que se haga verdad. Simplemente, porque no se vale que un poeta...
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sábado, 20 de octubre de 2018
jueves, 18 de octubre de 2018
Asalto en despoblado
De nada me sirvió mostrarle mis filosos colmillos, aterradores puños y toda mi fiereza defensiva; si el muy déspota, ni me vio...
Así como así, tomó de la cintura al otoño y sin dejarlo ni patalear; lo mandó a rodar escaleras abajo.
Luego, de un solo rugido, que me chicoteó en las mejillas, él se auto proclamó "la estación en turno". Usurpando a otoño. Vaya maneras... si fue un golpe de Estado. (*golpe de clima, en este caso).
No es que yo quisiera al otoño, (no me hace ninguna gracia que marchita hasta hacer morir, lo que costó a dos estaciones completas, demasiada dedicación reverdecer. Yo no le encuentro romanticismo a ver morir hojas masivamente).
Pero si me apenó que lo sustituyera con humillación. No era necesario ese despliegue ¿de qué? El que es fuerte, no necesita de esas actitudes sobradas. Mostró en realidad, gran debilidad de espíritu.
No habrá mucho positivo, de un invierno que se establece mediante un asalto en despoblado.
P.S. Posdata que puede que no lo sea, según el lector.
Así como así, tomó de la cintura al otoño y sin dejarlo ni patalear; lo mandó a rodar escaleras abajo.
Luego, de un solo rugido, que me chicoteó en las mejillas, él se auto proclamó "la estación en turno". Usurpando a otoño. Vaya maneras... si fue un golpe de Estado. (*golpe de clima, en este caso).
No es que yo quisiera al otoño, (no me hace ninguna gracia que marchita hasta hacer morir, lo que costó a dos estaciones completas, demasiada dedicación reverdecer. Yo no le encuentro romanticismo a ver morir hojas masivamente).
Pero si me apenó que lo sustituyera con humillación. No era necesario ese despliegue ¿de qué? El que es fuerte, no necesita de esas actitudes sobradas. Mostró en realidad, gran debilidad de espíritu.
No habrá mucho positivo, de un invierno que se establece mediante un asalto en despoblado.
P.S. Posdata que puede que no lo sea, según el lector.
miércoles, 10 de octubre de 2018
A oídos de todos
Naufragó en la desdicha de unos versos lineales, entre brumas y sin atajos a la vista. Monótonos como un "te amo" repetitivo de dientes para afuera. Hasta que apareció un jilguero, que con su arte, trabajó al tiempo. Lo hizo chicle, plastilina, diamante; trampolín y puente; lo hizo seda, lo hizo esfera y espiral; en la que ambos, se deslizaron, con su música a otra parte, a los oídos de todos los presentes.
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