Desapareció el tiempo, y, los seres pudieron vivir sus procesos libremente. Sin la medición, se acabaron las presiones en definitiva, y como efecto colateral, fue el fin de una extensa serie de problemas que eran insostenibles, como la competencia por llegar primero.
Pero siguió viva la posibilidad de envejecer, quien quisiera hacerlo, igual rejuvenecer o mantenerse como estuviera.
Sin medición de tiempo, el cómo vivir, era solo cuestión de actitud.
Ya no más impuntuales, ni rezagados, ni impacientes, ni estresados, ni siquiera melancolías. Las profesiones cambiaron. Los deportistas jugaban con mayor gracia y perfección, hasta cansarse, sin cronos dictador. Y así, todas las demás actividades.
Se acabó lo de: a qué hora... desde el año en que... cuando cumpla más años en esto o lo otro... que ya se te hizo tarde y no alcanzaste, que todavía no... Que el viaje será largo y los tiempos de conjugación de verbos.
Pero¿qué creen? Tampoco fueron felices y desarrollaron un gran vacío e impotencia por la falta de complicaciones y decepciones. Pues ya no podían ni tan siquiera sufrir por el incumplimiento de un "te amaré por siempre", pues "siempre" cambió por "te amo." ¿Cómo tan fácil?... están ideando la manera de encontrar nuevos problemas en la atemporalidad.